San José y deuda externa

San José y deuda externa

Una inmensa riqueza que tiene valor pero no precio, un acervo cultural fuera del comercio humano.

18 de octubre 2019 , 07:33 p.m.

Eduardo Galeano hablaba de un presidente latinoamericano, uno cualquiera, que de regreso al palacio tras un viaje oficial hizo un importante anuncio: ¡¡Ciudadanos, tengo noticias. La primera es que hemos conseguido pagar la deuda externa, ya no debemos un solo dólar. La segunda, que a partir de este instante tenemos 24 horas para abandonar el país!!

La buena hoy, con cautela si se tiene a la vista que en Colombia las últimas siempre terminan siendo antepenúltimas noticias, es que el galeón San José y su cargamento, según anuncia la Vicepresidenta, serían considerados patrimonio cultural de la nación, y ninguna pieza (repetida o no, es decir, joyas o monedas) podría destinarse para pagar el rescate o a subasta.

En Colombia forjamos la costumbre de tomar ruta por el Polo Norte para viajar de Bogotá a Villavicencio. Si se me permite sacar un clavo, reiteraría que en este diario y en muchos escenarios he defendido con cabeza deshilachada, durante cerca de 20 años, que el galeón San José y todo cuanto transportaba saqueado (aquel ‘tesoro’ que interesó a Víctor Carranza y sobresalta el insaciable apetito de políticos, comerciantes, piratas, gobernantes y desgobernados) es un patrimonio arqueológico; es decir, una inmensa riqueza que tiene valor pero no precio, un acervo cultural fuera del comercio humano; si se quiere, oro que no vale un centavo.

Es patrimonio arqueológico en contexto. Por su origen, antigüedad, por las técnicas de exploración y rescate de cañones y cabezas de alfiler enterradas bajo el lecho marino. Es arqueológico por eso mismo, un patrimonio cultural que por ubicación le pertenece al Estado colombiano, y a la humanidad en su dimensión histórica. No había que dar tanta vuelta, leyes y sentencias (una Babel desde Belisario Betancur, que legó normas para feriarlo, lo que suscita el multimillonario reclamo de la Sea Search Armada).

Si el Gobierno defiende el galeón como patrimonio inalienable, debería ser leal en que el anuncio no se haga humo y debamos salir del país en pocas horas. Se necesita presupuesto para pagar el rescate, solidez ante posibles y más grandes demandas de la nueva firma extranjera que tenía expectativa de rescate con un contrato en ciernes (incluida la corruptela de jueces). Y resistencia ante las órdenes (peticiones respetuosas) de España y vecinos. Esto sigue comenzando.

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