¡Pésimo día del camello!

¡Pésimo día del camello!

El virus ha provocado que ingentes filas de personas se quedaran de un día a otro sin qué hacer.

02 de mayo 2020 , 01:59 a.m.

Desde la masacre de los obreros anarquistas en 1886 en Chicago, a partir de la cual buena parte del mundo celebra simbólicamente el Día del Trabajo o de los trabajadores, tal vez el 1.º de mayo de ayer haya sido de los más aciagos en la historia laboral. Tres meses de virus han bastado para que muchos millones de mesas en el mundo pasaran a estar vacías, todo porque ingentes filas de personas se quedaron de un día a otro sin qué hacer, sin camello.

En sus escritos políticos, Jack London relataba que un líder sindical de visita en Chicago en épocas de bestiales condiciones laborales afirmó que venía para ver si, en efecto, era aquella la antesala del infierno. Muy criticado por tal afirmación, de salida rectificó, pues había comprobado que no era así, que realmente el infierno era apenas la antesala de Chicago.

De ese modo están las cosas a causa del maldito virus que hace girar todo en torno suyo. Ayer, 1.º de mayo, no se habrá debatido entonces de más conquistas como aquella conseguida desde 1886 con la reducción de la jornada laboral a 8 horas, no se habrá recordado la Internacional ni dado vuelta a nuevas reivindicaciones salariales o sindicales.

Ayer, los debates girarían a lo sumo en torno a cómo mantener puestos, de qué manera conseguir que no se cierren empresas que van cayendo como naipes, o incluso cuál es la forma de disminuir salarios, en un esfuerzo común de trabajadores y empleadores.

Según el Dane, en marzo el desempleo en Colombia llegó a 12,6 por ciento, el mayor en la última década, cifra indulgente si se considera la estela del empleo informal; buena parte de los empresarios afirman que tendrán que reducir empleos entre 25 y 75 por ciento, por lo que, igual que en otros países, el Gobierno podría estar considerando financiar nóminas de empresas durante la nueva emergencia que se declarará.

Si es que este horror sin vacuna a la vista algo sano trajera, quizá en materia de empleo la fórmula trascienda de “Obreros del mundo, uníos” a obreros, empresarios y gobiernos del mundo, uníos. Una nueva y obligada manera mancomunada y desideologizada que, naturalmente, para resultar exitosa requiere que ni los empresarios ni nadie haga esguinces, que este tiempo de ninguna manera sirva como excusa para tirarse las conquistas laborales de estos 134 años celebrados ayer con campanas que más que repicar, apenas habrán doblado.

GONZALO CASTELLANOS V.

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