Ni cortándole la lengua

Ni cortándole la lengua

La historia no cesa y jamás olvida, aunque algunos de sus horrores se oculten en el tiempo.

13 de septiembre 2019 , 08:11 p.m.

Ni cortándole la lengua consiguen los asesinos de libertad silenciar a un hombre bueno. Yo no canto por cantar –decía Víctor Jara– … que el canto tiene sentido cuando palpita en las venas del que morirá cantando verdades verdaderas, no las lisonjas fugaces ni las famas extranjeras. ¡¡Canto que ha sido valiente, siempre será canción nueva!!

Víctor, hermano de obreros y campesinos en épocas de abuso: “Levántate y mírate las manos; para crecer estréchala a tu hermano”. Cuántas cosas diestras dejaste cantadas y talladas en la grotesca vida de los torturadores que te asesinaron aquel 16 de septiembre hace 46 años, pocos días después del criminal golpe militar que no se olvida en la historia.

Cometiste sacrilegio en un mundo de infectados de ese virus llamado ultraderecha. Un virus que es de intolerancia en realidad, aquella cosa enfermiza que tiende a desfigurar el rostro de todas las ideologías y religiones. Tu imperdonable pecado: cantarles a la solidaridad, la libertad; llamar a resistirse contra el atropello, a desoír esos curas al servicio de las mesas de dinero.

Con porras e instrumentos de tortura (lo único que confiere poder a un ser brutal que carece de argumentos), juzgaron los militares de entonces a Víctor Jara. Molieron su cuerpo y le trituraron los dedos; precisamente a él que hacía hablar la guitarra y brotar poesía, como decía Violeta cuando encajaba un canto.

Se recuerda que lo detuvieron el 12 de septiembre, en el primer amanecer después de la felonía militar contra el gobierno legítimo de Salvador Allende. El 16 lo mataron dentro del Estadio Chile, un pequeño coliseo adaptado por los sádicos del orden militarista como centro de terror. Pero nadie se deshace así de un poeta tejedor de plegarias de campesino. Ahora lo saben bien sus verdugos mientras pagan sentencia.

Aquella soldadesca atendía órdenes nefastas. Dictaba Pinochet que si Allende salía vivo del Palacio de la Moneda, había que subirlo a un avión con su familia y desde aire botar uno a uno. Aquí, la voz del criminal: Interferencia Secreta: Los audios que relatan minuto a minuto el Golpe de Estado de 1973

La historia no cesa y jamás olvida, aunque algunos de sus horrores se oculten en el tiempo, incluso en una botella tirada al mar. Deja la vida volar, como el canto de Víctor.

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