La Troya de Arias

La Troya de Arias

‘Lo que él quiera’ parece ser la consigna, incluso que aspire otra vez a ser presidente de este país

19 de julio 2019 , 07:05 p.m.

Aquí es común que una vez atrapado el raponero luego de una histérica persecución, alguien, larai, larai, se aparezca por ahí y pida con voz de clemencia que lo suelten; él también tiene familia, hasta hambre estará pasando y merece trabajar.

Bien visto, alguna razón le asiste al metiche aquel. En el lente de la criminología radical que cuestiona al capitalismo, todo delito es político, ya que es generado por la exclusión, la lucha de clases y la avaricia burguesa.

Pero no creo que estas sean las hipótesis aplicables al caso de Andrés Felipe Arias. Un corrupto; corrupto porque está juzgado por un delito que tiene que ver con la corrupción administrativa. Peor, esa que se despliega con fines políticos; en resumidas cuentas, esa práctica que ha desangrado al país, que lo ha mantenido en guerra, tal cosa que ha matado de hambre a niños en La Guajira o el Chocó. Este hombre juzgado en Colombia se voló y aquí está, tras haber sido capturado en otro Estado.

Acá, el exministro estará cómodamente cuidado en una mansión por cárcel y en breve, libre

No es como para haberlo recibido en el carro de bomberos por la calle 26, donde la gente le tirara flores, ni para volver proverbio la “injusticia cometida con su persona”, ya que hay corruptos más grandes. Por qué revolcar esta tierra, provocar una amañada legalidad en búsqueda de conseguirle que vuelva a ser juzgado, con la intención de que ahora sea sobreseído, y toque más bien pagarle una indemnización (quitándoles para eso la plata a los hospitales del Chocó), todo en función de resarcirle el tiempo perdido, su lucro cesante, sus daños morales durante los días prófugo. ‘Lo que él quiera’ parece ser la consigna, incluso que aspire otra vez a ser presidente de este país en donde cometió corrupción, porque su lealtad hay que reconocerla, hay que pagarla, ya que no se dobló ni delató. Qué más da otro muerto, otra hambruna, otro pobre si el país se arrodilla arrasado por la corrupción.

Se dice, para matizar, que si Santrich hace lo que quiere, por qué cargarle la mano a Arias. En parte, cierto: ellos son lo mismo, gente indolente a la que este campo untado de muerte le importa un bledo.

Acá, el exministro estará cómodamente cuidado en una mansión por cárcel y en breve, libre. Pero no nos convirtamos en la Troya de A. F. Arias, no ofrendemos desgracias y más muertos a causa de su delito. ¡¡Atención: corrupto no es mejor que delincuente!!

Empodera tu conocimiento

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.