In-dependencia sin maquillaje

In-dependencia sin maquillaje

¿Podría este país decir que en verdad es independiente, que es libre o soberano?

04 de agosto 2019 , 10:43 p.m.

Prescindiendo del Photoshop que tapa llagas y proporciona fantasía de belleza, sobre una fotografía blanquinegra de aquellos 200 años de independencia, ¿podría este país decir que en verdad es independiente, que es libre o soberano? Vergüenza, ilusión, orgullo. ¿Sentirá algo o solo sobreagua en la apatía, qué diría usted?

La secuencia del tiempo captado obligaría ineludiblemente a indagar si el país que se retrata irradia inspiraciones o si solo exhala gases; si es la foto de un cadáver, de alguna ruina en la que cuelgan pocos ladrillos, o si acaso simboliza un nacimiento, algo vivo que crece; todo por hacer, todo por empezar, por volver a empezar. ¿Es posible o fallido este país, es independiente, es pobremente un experimento de clichés y coyunturas (una sociedad in-dependiente)?

Y si apenas quedara uno en el mundo, ¿cuál habría de ser el término, el adjetivo que lo describa, aquel que lo ponga en el patíbulo o lo exalte antes del fin: alegría, violencia, iluminado, corrupto, sensitivo, empobrecido, mierda, fortuna, agua, fragante, pretencioso, azul, triste, joven, impotente, fuerte, condenado, encadenado, mentiras, música? Cuál; cuál al azar, cuál eficazmente seleccionado en el diccionario.

Si me lo preguntan, repetiría que “todavía es pronto para saberlo”; diría que cada día puede dar para una vida si uno se fija en los detalles y los pone en la más balanceada proporción. Afirmaría que en nuestro caso ninguna afirmación es definitiva, que a este país hay que darle más trabajo y tiempo para desanudar la voz, oportunidad para superar el aturdimiento, para educar bien y por igual a sus hijos.

Digo que la mejor manera de conmemorar alguna independencia es siendo independentista, empeñarse en construir libertad; alzarse contra lo intolerable, rechazar la trampa fácil de meterse en el vistoso traje de los que repudiamos.

Desde que me han enseñado la independencia de Colombia y su destino hasta hoy, lo que más me crispa son el arribismo social (ese escalamiento clasista para despreciar y aprovecharse de los demás) y los políticos corruptos (una larga fila de los que han servido la mesa en este par de siglos). A estos con sus bacterias resistentes les atribuyo las peores endemias del país.

La independencia poco tiene, por cierto, de foto conmemorativa. Es una reconstrucción, una línea de horizonte por agarrar.

GONZALO CASTELLANOS V.

Empodera tu conocimiento

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.