Expresidentes, jueces y vampiros

Expresidentes, jueces y vampiros

El senador Lara es hijo del inmolado Rodrigo Lara. De tal palo, ni una astilla.

08 de noviembre 2019 , 07:00 p.m.

No deja de resultar llamativo que sea un juez ‘promiscuo municipal’, y de un pueblo que se llama San Rafael, quien ordene hoy (siglo XXI) impedir la circulación o, de algún modo, la vida de un libro (Dejad que los niños vengan a mí), preciso uno que habla de la pederastia de curas, de aquellos miserables que escondidos entre sotanas han abusado y pasado de largo en una turbia historia que aún los encubre en delitos espeluznantes.

Censura contante y sonante. Un peligroso abuso disfrazado de prevención judicial y tutela, inevitablemente inconstitucional, aunque buscara evadir el fin del mundo anunciado por el mismísimo arcángel San Rafael con toque de trompetas.

Pero un juez promiscuo nunca está solo. En la misma línea, el senador Rodrigo Lara quiere evitar fracturas de la sociedad y blindar sus instituciones (entrevista en EL TIEMPO, 29 de octubre), para lo cual propone extender el fuero de los expresidentes, quienes por hechos de cualquier tiempo deberían juzgarse únicamente por el Congreso de la República, ese órgano sabio, pulcro, por encima de la insignificancia del mundo. El más beneficiado por ahora, se dice, sería Álvaro Uribe, pues no le tocaría a la Corte Suprema sino al intachable Congreso entenderse de actos posteriores a sus ocho años de gobierno. De comienzo, da la impresión de que a Uribe le está pasando lo de esos personajes cercanos al abismo que, pedidas o no, empiezan a recibir lisonjas de oportunistas aspirantes a algún trozo de la herencia.

Puesto que son vicios parecidos, recomiendo a Lara, al juez, a los curas pederastas y cualquier criminal al que le caiga, leer Mía es la venganza, de F. Torberg

El senador Lara es hijo del inmolado Rodrigo Lara. De tal palo, ni una astilla. El padre, un líder contra la corrupción narcotraficante de la política; el hijo, este senador, un proponente de herramientas lavacaras. ¡Impunidad!

Cuando siento que mi país está así de destartalado, me dan ganas de alquilar una vida distinta en otro. Mientras tanto, puesto que son vicios parecidos, recomiendo a Lara, al juez, a los curas pederastas y cualquier criminal al que le caiga, leer Mía es la venganza, de F. Torberg (¿cuándo hay que actuar contra lo injusto?); y no dejar de ver la película El vampiro de Düsseldorf, en la que el asesino serial de niños a punto de ser juzgado por la comunidad es salvado por la policía, que invoca “el nombre de la ley”. Las víctimas saben que se administrará impunidad.

El juez se echó para atrás. Ya le toca a Lara.

Empodera tu conocimiento

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.