Secciones
Síguenos en:
¡Descovidización sin corona!

¡Descovidización sin corona!

La sana gestión de la vacuna no admite vacilación. Ojalá no sea usada como discurso politiquero.

Tengo por sentado que para nacer, uno hace una larga fila en un lugar sin límites, elige con los ojos vendados algún destino entre quintillones de balotas de rifa y una vez eyectado a este mundo se interna en otras hileras en busca de placeres o sorteando obstáculos aterradores que pueden ser políticos, curas, robots humanoides de ‘call center’ o un virus letal.

Oficialmente ha comenzado la fila de la vacunación, reparadora noticia. De uno en uno, la humanidad se chuza para inmunizarse, y sin dar mayor relevancia al hecho de que esto pueda tardar años y millones de puestos por delante, tomaremos el turno de espera que corresponda.

Pero, por alguna razón, por muchas en realidad, en Colombia las filas y sus tiempos se observan más extensos de lo tolerable, sus trámites laberínticos; siempre hay colados y privilegiados, así que pocas filas resisten aquí al tumulto, al fraude o la letra chiquita de los juzgados.

Como esto ocurre cotidianamente, tanto si se habla de fútbol como de justicia o raciones escolares, aquí queda pegada a la pared una lista acerca de aquello que no quisiera tener que ver en el proceso de vacunación que tanto ilusiona: sobrecostos; altos servidores públicos colados en la fila junto con familia y amigos del círculo; vacunas de estrato uno, vacunas vip, vacunas adulteradas para Amazonas o La Guajira; bodegas atiborradas de dosis para cambiar por votos a alcaldías, gobernaciones o más; la original o la genérica; vacuna como discurso politiquero, vacuna como ascensor de remontada en las encuestas de imagen; la ‘tutelatón’; la exclusividad de distribución para la empresa de fulanita, pariente del funcionario fulanito; las vacunas expiradas para niños pobres, o afrodescendientes o indígenas; la vacuna-trueque.

El manejo de la crisis sanitaria en Colombia por el Gobierno Nacional y administraciones locales dará para folios de reconocimientos o acusaciones en el cercano plazo, pues nadie estaba preparado y ha sido necesario aprender haciendo. La sana gestión de la vacuna, por el contrario, no admite vacilación.

Las farmacéuticas hacen el mejor agosto de su vida en diciembre, qué más da ante el horror. Arrancó el Reino Unido y el segundo en recibir el codiciado remedio en el mundo fue el señor William Shakespeare, curiosidad nada pasajera. Vacunarse o no vacunarse no parece la cuestión.

GONZALO CASTELLANOS V.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.