Seguridad ciudadana en la cuerda floja

Seguridad ciudadana en la cuerda floja

Hay que hacer frente a la reincidencia. Existe un círculo vicioso de inseguridad y falta de justicia

01 de agosto 2019 , 07:00 p.m.

‘Inexistente’ es el mejor adjetivo para describir el debate en materia de seguridad que hasta ahora han tenido las principales campañas para las capitales de nuestro país. El lunes pasado, EL TIEMPO realizó un informe preocupante en materia de seguridad ciudadana. A nivel nacional, delitos como el hurto se han incrementado en casi un 10 %. Este parece ser el único indicador al alza en nuestro país, y no es una casualidad: mientras más desempleo y más pobreza exista, mayores son las probabilidades de que estos crímenes tengan lugar.

Un caso muy particular es el de Bogotá. En nuestra capital, en lo que va corrido del primer semestre del 2019, y de acuerdo con las cifras de la misma Secretaría de Seguridad, se han cometido 99.995 hurtos en todas sus modalidades. Esto equivale a más de 16 mil hurtos al mes; 555 al día; ¡23 cada hora! Es decir, en Bogotá se comete un hurto aproximadamente cada 3 minutos. Esto no solo es inaudito sino que sin lugar a dudas representa el principal problema para los capitalinos.

Solo en materia de hurto contra personas, comparado con el primer semestre del 2018, este delito ha tenido un aumento del 20 % aproximadamente. Son también preocupantes las cifras de hurtos a bicicletas, celulares y motos. El robo de más de 29.000 celulares entre enero y junio del presente año indica que detrás de esta conducta hay estructuras criminales que alimentan a los miles de atracadores callejeros, que además no obtienen ninguna sanción de la justicia, como bien lo indicaba en su columna Jhon Torres.

¿Qué es lo que está pasando, y por qué aún las campañas no presentan programas convincentes para hacer frente a este flagelo? Ninguna de las dos preguntas tiene respuestas simples.

Solo en materia de hurto contra personas, comparado con el primer semestre del 2018, este delito ha tenido un aumento del 20 % aproximadamente

El fenómeno de la ‘inseguridad ciudadana’ es el resultado de múltiples variables: incapacidad preventiva de la policía por la falta de pie de fuerza, técnicas obsoletas para combatir el crimen y corrupción de algunos de sus miembros. Por otro lado, ineficiencia de la justicia por falta de capacidad operativa, así como también falta de elementos probatorios suficientes, los cuales a su vez son el resultado de la tardía implementación de tecnologías inteligentes para combatir el crimen por parte de las autoridades.

La presente administración ha hecho importantes esfuerzos por aumentar el número de cámaras y, sin duda, en el mediano plazo, esto tendrá un impacto en la prevención y judicialización del crimen. Sin embargo, no se ha logrado una total interoperabilidad entre las 5.000 cámaras del Distrito y las miles de cámaras privadas alrededor de la ciudad. Más aún, las inversiones serán en pocos años obsoletas al no haber comenzado aún un proceso de registro biométrico para identificar en tiempo real a los delincuentes y así poder hacer seguimientos efectivos, prevenir el delito o incluso poder captar en flagrancia sus crímenes. Ya David Luna, con acierto, hacía un llamado para implementar modelos de policía predictiva; habrá que ver si el próximo alcalde, o alcaldesa, hace eco de dicho llamado y, por fin, lleve la estrategia de seguridad de Bogotá a los niveles de eficiencia que claman los capitalinos.

Mucho se discute sobre la falta de pie de fuerza en Bogotá; y es cierto, es necesario contar con más patrulleros. Pero dadas las limitaciones presupuestales y legales que se tienen, ¿por qué no pensar en acabar con la policía de tránsito, delegar dichas funciones a la Secretaría de Movilidad (que en parte ya lo viene haciendo) y destinar paulatinamente a esos 3.000 efectivos para que custodien las estaciones de servicio público, los parques y las calles, por ejemplo? La policía debe estar al servicio del ciudadano; su función es prevenir el crimen, no poner multas por pico y placa.

Y, finalmente, para resolver los problemas de seguridad ciudadana hay que hacerle frente a la reincidencia. Existe un círculo vicioso de inseguridad y falta de justicia.
Quien es capaz de reincidir 40 veces es porque no le tiene miedo a la ley; su coraje es el resultado de la inoperancia de una justicia a la que le debemos invertir para que sea efectiva. Si a la implementación de nuevas tecnologías también aumentamos el número de fiscales, jueces que legalicen capturas y cupos carcelarios, aumentaremos proporcionalmente nuestra capacidad de poner tras las rejas a los rompevidrios, bolsilleros y atracadores.

Frente a la pregunta de por qué los bogotanos aún no oímos propuestas serias en materia de seguridad de los candidatos a la alcaldía, sigo sin tener respuesta. Muy tibias han sido las aproximaciones de todos hasta ahora. No basta con decir que la seguridad será su prioridad número uno: es necesario demostrar que tienen claridad sobre las soluciones que tanto necesitamos. Como ciudadano, hago un llamado a dejar a un lado las mecánicas de la aritmética política y que de manera pronta se comiencen a debatir propuestas encaminadas a resolverles los problemas del día a día a los bogotanos.

* Doctor en derecho penal, Universitá degli Studi di Roma. MPA, Harvard University. LLM, New York University. Máster en derecho, Universidad de los Andes

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