Reconocer los errores

Reconocer los errores

Presidente, comience por ajustar su gabinete. Un nuevo aire no le sentaría mal al gobierno

03 de octubre 2019 , 07:00 p.m.

Reconocer los errores, lejos de ser un acto de debilidad, es una muestra de fortaleza, liderazgo y responsabilidad. Duque está enfrentando uno de los momentos más infértiles de su gobierno, y en parte, a mi juicio, es porque no ha sabido corregir los errores de sus ministros y funcionarios.

A un año de su mandato, son más los escándalos y la falta de direccionamiento que los aciertos sociales, políticos y legislativos. A Duque se le debe reconocer que es un gran trabajador, persistente en sus ideas y un malabarista como pocos. Debe ser muy difícil gobernar con las dos manos atadas a la espalda, respondiendo a un electorado cada vez más insatisfecho y a un partido que con su radicalismo no le ha permitido brillar con luz propia. A lo mejor ese es el costo de ser un presidente que en su intimidad es liberal, pero que ha sido obligado a mostrar un carácter retardatario y conservador.

Lo que resulta inexplicable es cómo a estas alturas no se ha hecho el favor de ajustar el gabinete. Su bandera de gobierno, la economía naranja —que aún hoy no se ha logrado entender muy bien qué es—, no arrancó. La ministra de Cultura es una profesional seria y comprometida, pero simplemente la idea de la cultura más innovación no ha pegado. Por otro lado, con trece meses seguidos de aumento en las tasas del desempleo, valdría la pena preguntarse si algo no está fallando en la estrategia que debería impulsar la ministra del Trabajo, otra profesional trabajadora, que ha tenido que gastar más tiempo atajando las propuestas populistas del Centro Democrático sobre primas y alzas en el salario mínimo en vez de estar pensando en una reforma laboral y pensional seria.

Pero los dos casos más críticos del gobierno son el de Defensa y el del Interior. Frente al primero, como ya he advertido en esta misma columna, la situación es insostenible. Además del oso ante la comunidad internacional por las fotos falsas del reporte de inteligencia que presentaron en las Naciones Unidas, el ministro Botero ha sido incapaz de lidiar, remediar y manejar sendas crisis. Se piense no más en los escándalos de corrupción, las denuncias por ‘falsos positivos’, el aumento de asesinatos en contra de líderes sociales, los excesos del Esmad o al aumento generalizado de la inseguridad ciudadana. Parecen no dar pie con bola ni Botero ni su alto consejero para la Seguridad, Rafael Guarín, que por ahora ha pasado de agache.

Respecto a los problemas del Ministerio del Interior, la cosa no es menos preocupante. El último informe de Congreso Visible, que da cuenta del balance legislativo del último año, presenta un panorama gris, por decir lo menos, de la agenda legislativa nacional. Se presentaron 635 proyectos, de los cuales 46 fueron de iniciativa gubernamental. No obstante lo anterior, de los centenares de proyectos únicamente fueron aprobados 7, y la tasa de éxito del gobierno en el Congreso es del 15 por ciento apenas. Peor aún, ninguna de las leyes sancionadas refleja el impulso de políticas transversales del gobierno o reformas estructurales del Estado, la mayoría son iniciativas casi que de trámite. Se cuentan, por ejemplo, la ley de financiamiento —que podría ser tumbada por la Corte en las próximas semanas—, la ley del presupuesto general de la nación, la ley de orden público o la ley de aprobación del Plan Nacional de Desarrollo, que por poco debe ser adoptado mediante decreto. En los corrillos del Congreso dicen incluso que la ministra muchas veces ni siquiera se aparece en las sesiones y en las plenarias. ¿Dónde está Nancy Patricia?

Presidente, todos queremos que le vaya bien, pero para que eso pase debe, ahora sí, dar un timonazo, y eso parte por reconocer los errores y corregir las fallas. Comience por ajustar su gabinete. Un nuevo aire no le sentaría mal al gobierno, y estoy seguro de que gente capaz, incluso en las filas del uribismo, se consigue.

Ñapa: dicen las malas lenguas que en el gobierno están esperando a enero para hacer ajustes en el Ministerio de Defensa. Se especula que puede llegar a dicha cartera el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, que, de paso, tendría una vitrina nacional para cultivar sus aspiraciones presidenciales.

@gabocifuentes

* Doctor en Derecho Penal, Universitá degli Studi di Roma. MPA, Harvard University. LLM, New York University. Máster en Derecho, Universidad de los Andes.

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