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Pilas con los ‘ex’

Pilas con los ‘ex’

Se estaría cocinando una alianza de líderes regionales para llegar al Palacio de Nariño.

27 de marzo 2021 , 11:26 p. m.

En las últimas semanas se han conocido las fotos de diferentes reuniones que ha sostenido un grupo de exalcaldes y exgobernadores. Se estaría cocinando una alianza sin precedentes de líderes regionales para llegar al Palacio de Nariño. De lograrse dicho acuerdo, esa coalición podría perfilarse como una de las favoritas para luchar por la presidencia de la República.

No se puede entender el éxito de los ‘ex’ sin considerar el complejo panorama político, social y económico por el cual atraviesa Colombia. Es una ecuación donde cada factor resulta determinante para explicar por qué un grupo de líderes, algunos fuertemente cuestionados y otros que guardan profundas diferencias entre sí, pueda llegar a ser una alternativa viable de poder.

Es incuestionable el efecto que la pandemia ha tenido no solo en el electorado, sino en la agenda pública. El aumento del desempleo y de la pobreza ha tocado directamente la puerta de los colombianos y afectado de manera vital su cotidianidad. Líderes que en sus regiones han sido reconocidos por sus obras y su capacidad de ejecutar planes y proyectos tienen una carta de presentación y un discurso que cala en los sectores que ansían una reactivación económica.

Pero además de la compleja crisis financiera que padecen trabajadores y empresarios, los colombianos se sienten defraudados por el gobierno de Duque. La seguridad registra los peores índices de los últimos años, la agenda pública parece no haber avanzado, incluso antes de la pandemia, y ya no surte el mismo efecto entre la ciudadanía el visceral ataque contra la paz y sus instituciones. El Gobierno ha sido ineficaz en promover las transformaciones necesarias para el desarrollo y el progreso del país. Nuevamente, el discurso de los ‘ex’, como una alternativa alejada de este gobierno, podría capturar al electorado de la centroderecha sin asumir el costo que genera el desgaste del uribismo. Eso sin mencionar que uno de sus ejes gravitacionales es la defensa de los acuerdos de La Habana, lo cual diluye los miedos que muchos colombianos tienen frente a las radicales posturas de la derecha.

Ahora bien, en el campo de lo político, las variables de la ecuación son igualmente complejas. Aún falta mucho para las elecciones y todo puede cambiar. Sin embargo, lo que reflejan las últimas encuestas es que ningún candidato, ni siquiera Gustavo Petro, que va punteando, puede llegar solo a la presidencia. Esta elección, quizás más que cualquier otra en la historia reciente, se definirá por la solidez de las coaliciones. Tomando en cuenta los datos de la revista Semana, se podría decir que hay un empate técnico entre la izquierda, el centro y la alianza de los ‘ex’. Si bien Petro recoge el 23 por ciento de los encuestados, los candidatos de la Coalición de la Esperanza suman el 20 por ciento y los ‘ex’, el 19 por ciento. Los únicos que pierden son los candidatos del uribismo, que, aun sumando a Marta Lucía Ramírez, no llegan ni al 14 por ciento de la intención de voto.

La coalición de los ‘ex’, suponiendo que logren juntar tanto a Federico Gutiérrez como a Enrique Peñalosa con los gobernadores que congregó Alex Char la semana pasada, suman varios millones de votos, representados en estructuras políticas regionales, maquinarias y burocracia. No será fácil lograr limar las asperezas y manejar los egos, intereses y bases de apoyo de todos ellos; mucho menos acordar de manera rápida una agenda programática y una forma de seleccionar a su candidato. Así como tampoco decidir internamente cuáles serán sus aliados naturales en el caso de que se llegue a una segunda vuelta. Muchos temen que, ante la ausencia de un partido con representación nacional, esa coalición pueda servir como escampadero natural del uribismo.

A pesar de los obstáculos que deberán superar, a favor de este grupo de exmandatarios regionales juegan las dificultades que actualmente enfrentan los demás sectores y coaliciones. En la izquierda tienen varios problemas. El primero es el miedo y la prevención que sigue generando Gustavo Petro en gran parte de los colombianos, situación que se ve reflejada en una alta imagen negativa. Adicionalmente, un proyecto político basado en la imagen de un único líder corre el peligro de hundirse con él. Por su parte, en el denominado centro, las disputas internas no cesan, y tampoco los ataques de los extremos, que ven en esta opción una alternativa invencible si llega a segunda vuelta. Finalmente, la derecha representada en el uribismo no solo carece de propuestas concretas, sino de liderazgos definidos; tampoco ha logrado renovar su base y cuenta con un electorado que sigue envejeciendo. Eso sin contar con el desgaste del poco convincente gobierno de Duque y del desplome de la imagen de Álvaro Uribe.

En resumidas cuentas, si bien estas no resultan más que simples cábalas ante la cambiante realidad política, es necesario que no se pierda de vista que ha surgido un nuevo actor en el tablero electoral. Uno que tendrá que combatir con sus propios demonios y que carga con su barril de escándalos, pero que a pesar de eso tiene fuerza propia y podría dar una sorpresa en 2022.

Ñapa: Se necesita una reforma tributaria integral. Pero no una que exprima a la clase media y a la trabajadora.

GABRIEL CIFUENTES GHIDINI
En Twitter: @gabocifuentes

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