¡Escandaloso!

¡Escandaloso!

Sucre ha sido el botín político de familias asociadas con el paramilitarismo.

25 de octubre 2019 , 07:30 p.m.

Ovidio decía que el pueblo que no recuerda su historia estará siempre condenado a repetirla. Eso mismo parece estar pasando en muchos departamentos con ocasión de las próximas elecciones locales. Pero uno de los casos más aberrantes es el de Sucre. El coctel de corrupción, violencia y política parece repetirse año tras año, y los que siempre terminan pagando son los ciudadanos, a quienes de manera macabra los han instrumentalizado durante décadas para poder consolidar un poder local, a todas luces, ilegal

Partamos por entender que existe una correlación, y me atrevería incluso a decir causalidad, entre la corrupción electoral, la violencia y las condiciones de pobreza en un determinado territorio. Sucre es una de las regiones más pobres de Colombia, el índice de pobreza multidimensional –que mide el acceso de los ciudadanos a los servicios básicos para poder gozar plenamente de sus derechos– es del 39,7 %. Esto quiere decir que 4 de cada 10 sucreños no cuentan con las condiciones de vida digna necesarias. La tasa de pobreza de esta región duplica el promedio nacional, que está en 19,6 % y solo lo superan La Guajira, Vaupés, Vichada y Guainía. La informalidad sobrepasa el 85 % y tiene uno de los menores índices de cobertura en salud básica. La brecha social entre las cabeceras urbanas y zonas rurales es de las mayores del país. Como si eso no bastara, según un juicioso estudio de la Fundación Pares, Sucre se gana el premio por ser la región con mayor tasa de impunidad: de 17.000 denuncias el año pasado, únicamente 148 prosperaron, es decir, menos del 1 % de los delitos cometidos son investigados.

Sucre ha sido el botín político de familias asociadas con el paramilitarismo. Un ejemplo claro es el clan García, cuyo líder, Álvaro el ‘Gordo’ García fue condenado a 40 años por la masacre de Macayepo. Pero aun estando en la Picota ha promovido la carrera política de su hermana Teresita García y de su sobrina Juliana Escalante. Y qué decir de los Guerra Tulena, que han tenido en sus manos el poder político y económico del departamento a pesar de los serios cuestionamientos por corrupción. Pero la joya de la corona se llama Yahir Acuña: un oscuro exrepresentante a la Cámara y hoy, el candidato más opcionado para ser gobernador. Se lo asocia con Enilce López la ‘Gata’, famosa por sus negocios del chance y sus vínculos con paramilitares en diferentes departamentos. Acuña, reconocido por sus campañas donde se repartían whisky y billetes de manera generosa, buscó impulsar a su esposa, Milene Jarava, a la gobernación en 2015, pero perdió después de que fuera capturado días antes de las elecciones con más de 200 millones de pesos, supuestamente destinados a la compra de votos. Eso, sin embargo, no le impidió el año siguiente asegurarle a su señora una curul en el Congreso de la República.

La gente ha perdido la confianza en su mayor arma: el voto limpio y a consciencia

Yahir, el flamante político sucreño, ha venido acumulando tal cantidad de poder que hoy, a pesar de haber sido rivales políticos, cuenta con el apoyo de Álvaro García, con quien ha mantenido contacto sin importarle su condena por paramilitarismo. También se ha ganado el respaldo del controvertido alcalde de Sincelejo, Jacobo Quessep, a quien la Procuraduría ya tiene en la mira por apoyar a Acuña en la presente contienda, a pesar de que su participación en política esté prohibida. Y más recientemente se ha destapado su relación con el alcalde de Villa de San Benito Abad, Manuel Cadrazco, capturado por lavado de activos y presuntamente vinculado, junto con su esposa, a la compra de votos para estas elecciones. Escalofriantes, por decir lo menos, las interceptaciones publicadas por la revista Semana, donde Cadrazco abiertamente dice: “Yahir le puede decir: yo le financio 400 votos. Él lo financia a 25.000 pesos”.

Las cosas en Sucre están color de hormiga. En esa perversa orgía política intervienen candidatos a alcaldías –se estima que Acuña pueda sumar hasta 14 municipalidades–, ‘parapolíticos’, personas convictas por corrupción y otras que presuntamente han participado en delitos atroces, como, por ejemplo, el candidato y fórmula de Acuña para la alcaldía de Sincelejo, Andrés Gómez, quien, según información de la fundación Pares, se le asocia con la masacre de Guaripa.

¿Son verdaderamente libres los electores en Sucre? Hasta tanto no se transforme la forma de hacer política en ciertas regiones, la democracia estará cooptada por las mismas mafias y clanes perversos que nos han condenado a medio siglo de guerra y de atraso. La gente ha perdido la confianza en su mayor arma: el voto limpio y a consciencia. Espero equivocarme, pero, tal y como van las cosas, en Sucre y en muchos más territorios de Colombia estaremos condenados a repetir una historia de corrupción y de violencia.

* Doctor en derecho penal, Universitá degli Studi di Roma. MPA, Harvard University. LLM, New York University. Master en Derecho, Universidad de los Andes

@gabocifuentes

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