#DeQueMeHablasViejo

#DeQueMeHablasViejo

Desde la Casa de Nariño no se ha puesto en marcha una estrategia de comunicaciones clara.

09 de noviembre 2019 , 09:16 p.m.

Al presidente Iván Duque se lo nota fatigado, incluso, me atrevería a decir, frustrado. Y no es para menos, teniendo en cuenta todos los acontecimientos políticos de las últimas semanas. Lo del ministro Botero fue un golpe fulminante para su gobierno, no solo porque por primera vez se tuvo la certeza de que operaría la moción de censura, sino porque dejó al descubierto graves fallas en la comunicación entre la Casa de Nariño y el Ministerio de Defensa. Eso sin contar que se comienza a consolidar en el Congreso un bloque de oposición que se ha mostrado capaz de anular al presidente en sus más importantes iniciativas. La pregunta ahora es ¿cuál será el próximo ministro al que buscarán aplicarle la moción de censura?

Como si eso no bastara, la salida en falso de Duque ante la pregunta de un periodista de El Heraldo sobre los bombardeos en el Caquetá se convertirá en las próximas semanas en un dolor de cabeza para el Presidente. Este hecho desafortunado llega en el peor momento, justo cuando sus mayorías en el Parlamento flaquean y debe tramitar con urgencia la fallida reforma tributaria. Será difícil sumar apoyos si, además, se tiene en cuenta que la opinión pública está indignada por la aparente indiferencia y desconexión del mandatario con respecto a un hecho a todas luces gravísimo: #DeQueMeHablasViejo ya es tendencia en redes y está haciendo mucho daño. Definitivamente, esa no es la respuesta que se espera de un estadista en una coyuntura como la actual.

Mientras se gestaba una de las peores derrotas políticas de Duque con la moción de censura, derivada en gran medida del bombardeo a un campamento donde la mitad de las víctimas mortales fueron menores de edad, el Presidente estaba en una convención hablando de competitividad. No digo que sea necesario cancelar su agenda, pero en un momento tan álgido, Duque dio la imagen de un líder desconectado de la realidad política del país.

No obstante lo anterior, a mi juicio el problema es otro: desde la Casa de Nariño no se ha puesto en marcha una estrategia de comunicaciones clara. Han reducido al Presidente a la defensiva. Se dedican a responder los ataques en vez de lograr imponer en la agenda pública los temas que para el Gobierno son importantes. Los asesores de comunicaciones están fallando en su lectura de lo que es sensible para el país y no han logrado atender de manera adecuada, anticipada y eficaz las mordaces ofensivas de ciudadanos y periodistas que, día tras día, debilitan la imagen de Duque.

Creo que este gobierno tendría muchísimas cosas para mostrar. Podrían sacar pecho por la implementación de la ley TIC, los logros en materia de crecimiento económico, los avances que desde la oficina de Emilio Archila se han logrado en la implementación de los acuerdos, la férrea oposición al manejo del Congreso a punta de ‘mermelada’, entre muchas otras victorias silenciosas. Estoy convencido de que un buen manejo de las comunicaciones le permitiría al Presidente mitigar los lunares de su gobierno. Pero aún no se vislumbra desde Palacio un norte sobre cómo transmitir su mensaje. Peor todavía, es evidente que no se tiene manejo de los pronunciamientos que altos funcionarios de Presidencia disparan en redes y que solo generan ruido. Los alfiles de Duque, en vez de estar sintonizados con el discurso del Presidente, parecen más interesados en cazar ‘likes’ en Twitter.

Mientras Iván Duque no logre convencer a la opinión pública respecto de sus propuestas de gobierno, seguirá siendo víctima de aquellos que, ya sea con justa causa o por meros intereses politiqueros, pretendan hundirlo, llevarlo al ostracismo político y a una situación de perpetua fragilidad. Es necesario que el Presidente replantee la forma de transmitir sus logros y se apropie de la agenda pública. Ya es hora, desde un punto de vista de comunicaciones, que se muestre a un presidente sintonizado y conectado con el país. De nada vale culpar a la oposición política de los propios errores cuando no se es ni siquiera capaz de transmitir sus aciertos.

Ñapa: ojalá no sea cierto lo que viene circulando en redes con respecto a que el presidente Duque le habría solicitado al director de El Heraldo despedir al periodista que le hizo la pregunta del bombardeo y que desató el #DeQueMeHablasViejo…

GABRIEL CIFUENTES GHIDINI
​@gabocifuentes

Doctor en Derecho Penal, Università degli Studi di Roma. MPA, Harvard University. LLM, New York University. Máster en Derecho, Universidad de los Andes

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