Claudia, ¡pilas!

Claudia, ¡pilas!

Medidas de mitigación no son suficientes. El éxito también se mide por el liderazgo de mandatarios.

06 de abril 2020 , 06:48 p.m.

Es el momento de una Colombia solidaria. Tal y como lo señala el autor Francis Fukuyama, así como en el mundo natural los organismos se adaptan y sobreviven a los nuevos entornos, lo mismo pasará con nuestra realidad política. Se avecinan cambios. La sociedad en su conjunto aprenderá a relacionarse de manera distinta y la clase dirigente tendrá que demostrar su capacidad de ajuste, so pena de ser remplazada por una nueva y vigorosa generación de líderes.

No son momentos de mezquindades políticas, de vanidades o de cálculos electorales. Las más recientes encuestas de Cifras&Conceptos sobre la percepción ciudadana en relación con la crisis generada por el coronavirus así lo confirman. Los colombianos se sienten vulnerables frente a una situación que parece salirse de control. Temen quedarse sin trabajo y no poder proveer a sus familias las condiciones básicas para sobrevivir. Hay incertidumbre sobre el futuro y se exige unidad de los líderes políticos para enfrentar una realidad que no sigue ningún libreto.

Las medidas de mitigación que se han venido adoptando parecen ser las adecuadas. Es muy pronto para realizar juicios de valor, pero el aislamiento, la activación de los subsidios, los alivios a la clase media y la financiación del sistema de salud eran soluciones obligatorias para evitar una debacle. Pero las medidas extraordinarias no son suficientes. El éxito también se mide por la templanza y el liderazgo de nuestros mandatarios. Así como por la coherencia y la forma de comunicarles a los ciudadanos mensajes que brinden seguridad y tranquilidad. La comunicación en estos momentos es casi tan importante como las estrategias y políticas para enfrentar la pandemia.

En las últimas semanas, han contrastado los estilos de liderazgo del presidente Duque y de Claudia López. Sin duda, las dos personalidades más relevantes en la actual coyuntura. Por momentos, la alcaldesa ha dado la imagen de ser esa figura nacional que Colombia necesita. Sincera, empática y segura de sí misma. En las entrevistas, comunicaciones y espacios de interacción con el público no solo ha demostrado que sabe a lo que se enfrenta, sino también que conoce las medidas necesarias para combatir la crisis. Baste solo ver que fue la primera mandataria que adoptó el aislamiento preventivo como solución para la mitigación del virus. Le siguió el país entero. Incluso, muchos alcaldes y gobernadores, frente a los primeros bandazos del Gobierno Nacional, optaron por seguir el ejemplo de la alcaldesa y adoptaron acciones similares en sus territorios. No cabe duda del liderazgo y confianza que inspira Claudia López.

Por su parte, la reacción del Presidente ha sido más tardía y menos afortunada. Claro está, las posiciones y responsabilidades que tiene a su cargo son totalmente distintas a las de cualquier mandatario local. Sin embargo, al principio daba la impresión de que estuviera a punto de perder el control y de ver cómo sus medidas eran desconocidas por los alarmados alcaldes y gobernadores, los cuales no veían en el Gobierno Nacional un aliado. Por momentos, parecía que acechaba el fantasma del excesivo centralismo. Se adoptaron medidas desconectadas de la realidad local y disonantes con los principios constitucionales, como, por ejemplo, la decisión de usar recursos territoriales para cubrir el costo de las medidas impuestas desde presidencia. Incluso, es aún incomprensible que Duque salga todos los días a anunciar decretos y medidas con cuenta gotas desde la comodidad del mesón del consejo de ministros, en vez de estar en los territorios coordinando acciones conjuntas con las autoridades locales y oyendo las peticiones y reclamos de una población cada vez más atemorizada.

Quizás ese contraste entre el liderazgo de Duque y el de Claudia impulsó a la alcaldesa para que se saliera de los protocolos de coordinación y le sugiriera al Gobierno Nacional congelar la economía, o delegar para arriba los problemas de la población venezolana que habita en Bogotá. Sugerencias que en estos momentos no se entienden y desdibujan esa imagen que se ha forjado durante las últimas semanas. Al margen de las razones técnicas, esas salidas en falso podrían llegar a afectar, lamentablemente, su lúcido protagonismo.

Es prematuro señalarlo, pero muchos piensan que Claudia, con el manejo de esta crisis, se está perfilando como la primera presidenta de Colombia. Razones no faltan; su talante fresco, independiente y determinado, le ha dado confianza a la ciudadanía. Ha roto esquemas y se ha sabido adaptar a las circunstancias. Pero hoy, en medio de esta crisis, no es momento para pensar en política. Hoy, cuando estamos sufriendo los estragos de la pandemia, es necesaria la unidad de todos los compatriotas. Hoy, Colombia necesita ser una nación solidaria. Muchos esperan que los últimos pronunciamientos de la alcaldesa no empañen una gestión que, hasta el momento, ha llegado incluso a opacar el liderazgo del Presidente de la República.

Ñapa:
Lamentable la salida de Daniel Coronell de la revista Semana. Pierde el país, pierde la opinión, pierde la democracia y, sobre todo, pierde la revista. Valdría la pena que, de frente, Semana admitiera que su línea editorial le responde a un sector político bien definido.

Gabriel Cifuentes Ghidini

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