Catastro multipropósito: vital para organizar el territorio

Catastro multipropósito: vital para organizar el territorio

Motivo de celebración que Gobierno avance en implementación de un instrumento que llena un vacío.

01 de marzo 2020 , 12:28 a.m.

La distribución de la tierra es sin duda una de las mayores causas del conflicto armado en Colombia. En un país donde una de cada 6 personas ha sido violentamente despojada de su propiedad y donde persisten más de 8 millones de desplazados, no se puede negar la importancia y necesidad de atender el problema agrario con la mayor urgencia. No en vano, tal y como se dispuso en los acuerdos de La Habana, el primer tema de la agenda fue justamente el punto sobre la reforma rural integral.

Durante décadas los grupos armados, beneficiarios de facto de las más diversas rentas ilegales que aún hoy florecen en la ruralidad colombiana, con la cómplice participación de algunos ganaderos y empresarios del campo expulsaron a sangre y fuego a campesinos y comunidades étnicas de sus territorios. Estos actos de violencia se consumaron, en parte, por la ausencia de títulos, instrumentos jurídicos y documentales que pudieran hacer valer las víctimas para oponerse a los usurpadores y reivindicar sus derechos.

No quisiera caer en la ligereza de acusar de la violencia en el campo exclusivamente a la falta de un modelo catastral moderno. Sin embargo, el no poder determinar con exactitud las condiciones jurídicas, físicas y económicas de los predios rurales, tanto del Estado como de los particulares, ha facilitado en gran medida la acción expoliadora de los violentos y la pobreza de los fiscos municipales. Ello también ha dificultado que los legítimos poseedores de los terrenos que durante generaciones han sudado con su trabajo puedan ser reconocidos como tales. La cobertura limitada y no actualizada del catastro, en el campo, se traduce automáticamente en iniquidad, atraso económico y ausencia de una adecuada e inteligente gestión y ordenación del territorio, que ciertamente no se agota en el tributo predial.

Se piensa nada más que tan solo el 5,68 % de la tierra en Colombia está actualizada catastralmente; aproximadamente el 66 % se encuentra desactualizada y el 28 % no cuenta en absoluto con ningún registro catastral. Dicho de otro modo, en la tercera parte del territorio nacional prevalece la ley del más fuerte, o mejor, la ley del más violento. Allí no hay títulos, registros o ningún tipo de instrumento público que pueda certificar el derecho que se tiene sobre la tierra. Así, quienes logran desplazar y despojar, son en últimas quienes resultan adueñándose de los bienes inmuebles, muchos de ellos, por cierto, baldíos.

La necesidad de modernizar y actualizar el catastro es un llamado que se viene haciendo desde hace años. De hecho, el artículo 104 de la ley 1753 de 2015 había establecido la necesidad de formular un catastro multipropósito. Este instrumento nunca pudo ser reglamentado. Sin embargo, y dada su importancia, fue incluido como un punto fundamental para poder cumplir con los compromisos del acuerdo final de paz.

Y es que es indispensable, desde todo punto de vista, contar con una herramienta que permita disponer de un registro físico, económico y jurídico de los inmuebles. Esto no solo facilitará la titulación de predios, sino que también podrá ser usado como una valiosa fuente de información para la formulación de políticas públicas de desarrollo agrario, planeación rural, gestión ambiental y la restitución de tierras. Mediante este, se podrán dotar de seguridad jurídica los negocios inmobiliarios y garantizar el goce efectivo de los derechos de propiedad, uso y posesión de los bienes rurales.

Es por eso que sorprende que no se le haya dado mayor publicidad a la expedición del decreto 148 de 2020, mediante el cual, por fin, el Gobierno pretende modernizar la gestión catastral; ajustar los sistemas estadísticos y establecer responsabilidades interinstitucionales para ofrecer la información disponible; aumentar la participación ciudadana; implementar nuevas tecnologías en el levantamiento de los datos del sector agrario y, sobre todo, cumplir con un punto central de lo pactado en los acuerdos de La Habana.

Quizás la falta del despliegue mediático se deba a que el término catastro multipropósito no lo entiende mucha gente, o tal vez, porque no se quiere reconocer la importancia que tiene para el desarrollo agrario un instrumento que descansa en los acuerdos de paz con las Farc. Sea como fuere, es motivo de celebración que el gobierno de Duque haya avanzado de manera decidida en la implementación de un instrumento que llena un vacío enorme y fatal de gestión y manejo del territorio. Para los particulares, sin catastro, tener un predio es como tener una “casa en el aire”; para el Estado, la soberanía y el dominio público, sin catastro, es olvidar que la soberanía es territorial o no es nada.

Ñapa: Es importante que el nuevo ministro de Salud le aclare al país qué medidas se están tomando para prevenir la pandemia del covid-19 (coronavirus) en Colombia. Lo peor que podría pasar sería improvisar respuestas ante un virus tan viajero como letal. Se ha demostrado que en países con más recursos y capacidad de reacción el virus está causando estragos ¿Estaremos preparados?

GABRIEL CIFUENTES GHIDINI
En Twitter: @gabocifuentes

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