Amnesia histórica

Amnesia histórica

Negar la historia equivale a olvidar por qué aún tratamos de recomponer lo que dejó la guerra.

08 de febrero 2020 , 11:40 p.m.

Una sociedad sin memoria es una sociedad sin identidad. Y negar la historia equivale justamente a olvidar de dónde venimos y por qué estamos aún hoy, después de 50 años de conflicto armado, tratando de recomponer los pedazos rotos dejados por la guerra y tratando de sanar tantas heridas de un legado de fuego y sangre.

La memoria histórica es un componente indispensable de la verdad que, a su vez, es un elemento irrenunciable en cualquier proceso de justicia transicional. La verdad, sin descontar lo difícil de reconstruirla, encierra un valor intrínseco tanto para las víctimas como para la sociedad en general. Tiene un efecto reparador y es la única manera de garantizar que no se repita la historia de violencia que ha marcado la suerte de generaciones enteras. Por dura que sea, enfrentarla es el único antídoto que como sociedad tenemos para reconciliarnos, sancionar y, si cabe, perdonar a los victimarios para darles esa pequeña cuota de dignidad a las víctimas y a sus familiares.

En los últimos días, la Coalición de Sitios de Conciencia, una organización en la que participan 65 países y que cuenta con más de 275 miembros, le informó al director del Centro de Memoria Histórica de Colombia, Darío Acevedo, que su participación en dicha red global quedaba suspendida. Al ser entrevistado, el funcionario disparó mil y una excusas, entre las cuales, haber olvidado enviar una carta a la sede central de dicha organización; desconocer su importancia y no saber de qué manera opera la red de memoria más importante del mundo; e incluso, acusar a los opositores del Gobierno de tenderle una zancadilla política por sus posiciones ideológicas.

Al margen de las coloridas y nada convincentes explicaciones de Acevedo, hay un hecho innegable: desde antes de tomar posesión en el cargo, desestimó la existencia de un conflicto armado en Colombia. Pero lo más grave es que él no es el único que tiene la firme convicción de que en nuestro país, los casi 9 millones de desplazados, más de 250.000 muertos y los mal contados 50.000 desaparecidos son el resultado de algo distinto a una guerra interna. Ese negacionismo raya con lo absurdo. Solo se puede comparar con los que aún hoy niegan el holocausto.

Lo más llamativo de este episodio es que, independientemente de la posición de este historiador –que fue la verdadera razón de la expulsión de Colombia de dicha red—, su opinión personal a los únicos que afecta verdaderamente es a los millones de colombianos que han padecido en carne propia la violencia. Los sectores más radicales y reaccionarios no han entendido aún que las declaraciones políticas sobre la existencia o inexistencia de un conflicto armado son irrelevantes, pero infinitamente ofensivas. Lo que verdaderamente cuenta son los hechos y las vulneraciones de las víctimas, que no dejan de ser tales por el silencio, la complicidad o la distorsión de aquellos.

Resulta tan contraproducente y contradictoria la posición de los negacionistas, que han hecho uso del derecho internacional humanitario para justificar los bombardeos y el accionar de las Fuerzas Militares para combatir a las guerrillas. Para los que aún lo ignoren, únicamente puede recurrirse al DIH cuando se verifica un conflicto armado, porque dicho derecho regula justamente las acciones cometidas durante el mismo. Deberían estar muy preocupados los militares que todos los días ponen el pecho por la seguridad en nuestro país, porque si se materializara el anhelo de Acevedo y se negara la existencia de la guerra en Colombia, se encontrarían expuestos ante la justicia nacional e internacional por casi la totalidad de sus operaciones.

Resulta entonces que la expulsión de Colombia de la Coalición de los Sitios de Conciencia no es solo otra de las metidas de pata de este gobierno a nivel internacional, sino que en sí misma constituye un acto revictimizante y representa de manera fiel esa idea de hacer trizas la paz. Más aún, dejar a cargo del Centro Nacional de Memoria Histórica a una persona como Acevedo, que ha brillado únicamente por su mediocridad, envía un mensaje a la sociedad sobre lo poco que le interesa al Gobierno que se reconstruya la verdad respecto a la violencia que hemos padecido durante más de medio siglo.

Ñapa: El fallido proceso de 'impeachment' a Donald Trump por parte de los demócratas parecería haber sellado su reelección como presidente de los Estados Unidos.

GABRIEL CIFUENTES GHIDINI
En Twitter: @gabocifuentes

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