Un asunto serio para pensar

Un asunto serio para pensar

La forma como el Estado concibe la enseñanza sigue aferrada a los modelos anquilosados.

04 de marzo 2019 , 11:34 p.m.

No es lo mismo planear que pensar la educación. Al revisar documentos viejos, descubro que en los últimos cincuenta años hay muy pocas variaciones en las propuestas educativas de América Latina, aunque el mundo de hace medio siglo era bien diferente del que vivimos hoy y es definitivamente arcaico en relación con lo que será dentro de dos décadas.

Cambian las palabras, se introducen conceptos nuevos que suelen ser confusos, y lo que antes se hacía siguiendo un razonable sentido común se reviste de tecnocracia, pero la escuela sigue siendo la misma de hace medio siglo, los maestros tienden a reproducir las pedagogías que padecieron cuando niños, y la forma como el Estado concibe la enseñanza y el aprendizaje sigue aferrada a los modelos curriculares más anquilosados.

Pareciera que las angustias del aparato público se centraran casi exclusivamente en garantizar el acceso de los niños al sistema escolar y en conseguir los mejores puntajes posibles en las pruebas de lenguaje, matemática y ciencias, de acuerdo con estándares internacionales. Desde luego, no ignoran los problemas crecientes de convivencia escolar, uso indebido de las redes sociales y dificultades relacionadas con el consumo de alcohol y drogas, sobre lo cual se expiden leyes y decretos inconexos.

Sin embargo, otros problemas profundos no aparecen en las agendas públicas como parte de aquello urgente de enfrentar. Hoy es mucho más difícil para niños y adolescentes encontrar una identidad y, junto con ella, un sentido a sus vidas: las fronteras de la identidad sexual se han ido haciendo menos claras, las habilidades y talentos que se valoran en el mundo social y laboral no encuentran espacio relevante en los estrechos esquemas curriculares, y el destino de la educación superior como ruta cierta para encontrar un lugar en el mundo del trabajo ha dejado de ser seguro.

La educación básica y la media hacen parte de los procesos de transmisión cultural y construcción de identidad, y a ese fin responden los aparatos públicos y privados para ofrecerla, pero con el tiempo nos hemos quedado con el aparato y sin los contenidos que puedan materializar esa intención.

Al repasar el informe del Proyecto Principal de Educación (PPE), en que Unesco analiza la evolución del sector entre 1980 y 1989, encuentro que las recomendaciones podrían formar parte de nuestro actual Plan de Desarrollo, y nadie se daría cuenta de su anacronía. Si no se piensa a fondo sobre los cambios sociales y su relación con la construcción de cultura e identidad –eso es la educación desde la prehistoria–, seguiríamos dando solución a problemas de otra época y eludiendo los de ahora, como si fueran secundarios.

Es ingenuo creer que el éxito de otros países radica en metodologías, financiamiento o modelos teóricos que pueden importarse contratando expertos internacionales, cuando hay tantas evidencias que demuestran que el éxito educativo depende de una construcción cultural. Esos países llevan a sus órganos legislativos los asuntos serios de la educación, mientras que aquí alguien desgasta el Congreso con un proyecto de censura a los maestros.

Nos hace falta una instancia que piense a fondo la educación y ayude a quienes desde su función gubernamental tienen que tomar decisiones prácticas en el corto plazo. La experiencia muestra que las urgencias no dan tiempo a quienes dirigen el sector de examinar alternativas diversas, valorar las experiencias disruptivas que aparecen en uno u otro colegio, abrir puertas de diálogo hacia el futuro con maestros y estudiantes, analizar las causas de fracaso sistemático de programas emprendidos por los gobiernos y tratar de abordar los temas de la educación desde ópticas distintas.

Esa era la función del Plan Decenal de Educación, pero, al parecer, tampoco este mecanismo ha logrado su objetivo. La cuestión es averiguar qué tiene en mente el Gobierno para llenar el vacío.

FRANCISCO CAJIAO
fcajiao11@gmail.com

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