Sesenta años de Fecode

Sesenta años de Fecode

Tiene una gran influencia por la capacidad de presión que ha demostrado para conseguir cambios. 

01 de abril 2019 , 07:00 p.m.

No se puede pasar por alto este aniversario, pues la organización sindical de los maestros tiene una gran influencia en la vida del país, no solo por la capacidad de presión que ha demostrado para conseguir cambios políticos y sociales, sino por la importancia de sus afiliados en el desarrollo nacional.

Se suele hablar de Fecode cuando los maestros se movilizan para presionar al Gobierno en decisiones que buscan mejorar las condiciones laborales de sus afiliados o exigir mejor financiamiento de la educación pública. En estas oportunidades, los medios registran tanto las circunstancias del conflicto como los efectos sobre las familias y los estudiantes, mientras los gobiernos despliegan toda su capacidad para descalificar las vías de hecho, en tanto adelantan las negociaciones pertinentes.

Se sabe que ciertos sectores no tienen la mejor imagen de una organización como esta, y que, incluso, la acusan de ser un bastión de la izquierda dedicado al adoctrinamiento inmisericorde de niños inocentes. Pero hay una cara poco conocida de los logros que ha conseguido Fecode en estos sesenta años de existencia, que no solamente han favorecido a los maestros, sino a toda la sociedad. Para entender esto hay que remontarse a los años cincuenta, cuando la educación colombiana era verdaderamente dolorosa.

Un momento culminante que desencadenó el apoyo social y una larga serie de manifestaciones y conquistas fue la llamada ‘Marcha del hambre’, en 1966.

María T. Ramírez y Juana Téllez, en un estudio del Banco de la República, señalan que “la incapacidad y rivalidad de los partidos políticos por organizar y regular la educación a lo largo del siglo XIX, las guerras civiles y los escasos recursos con que contaba el país llevaron a que Colombia a comienzos del siglo XX fuera uno de los países más atrasados del mundo en materia educativa”. Parte de este atraso era la condición miserable de los maestros no solo por sus salarios, sino por su precaria preparación. Esta situación se prolongó hasta la década de los sesenta, en medio de un enorme desorden administrativo en el que proliferaban la corrupción y la politiquería con los escasos recursos disponibles.

Con el comienzo del Frente Nacional, a partir de 1958, hay un proceso de expansión sindical muy importante, y en este nuevo clima tiene su origen Fecode. No cabe aquí ni un bosquejo de los primeros pasos de la organización, pero baste decir que en corto tiempo empezaron a verse los resultados de una actitud que desafiaba la pasividad que había caracterizado a los maestros. Uno de los obstáculos que debió superarse fue la idea generalizada de que el maestro era un apóstol que debía resignarse a vivir mal, pues era suficiente la satisfacción del servicio prestado.

Un momento culminante que desencadenó el apoyo social y una larga serie de manifestaciones y conquistas fue la llamada ‘Marcha del hambre’, en 1966, cuando un grupo de maestros del Magdalena vinieron caminando desde Santa Marta hasta Bogotá, reclamando salarios pendientes de hasta diez meses y un poco de dignidad.

A partir de entonces, muchas cosas han cambiado. No hay duda de que hoy, los maestros colombianos cuentan con salarios y prestaciones estables, un alto nivel de formación profesional, una regulación nacional de la carrera docente y recursos dedicados exclusivamente a la atención del sector. Todas estas mejoras, además de beneficiar a los educadores, tienen un enorme impacto en la sociedad, pues redundan en mejores oportunidades de acceso y calidad para millones de niños de los sectores más vulnerables por su condición económica o geográfica. Además, mejorar las condiciones laborales de un gremio tan numeroso impacta positivamente las economías locales.

Ahora vienen otros desafíos para el magisterio, y quizá el más importante sea reinterpretar las necesidades de las nuevas generaciones no solamente para reafirmar la capacidad transformadora que su misión le impone, sino para leer los cambios de largo plazo que los gobiernos no son capaces de enfrentar de modo unilateral.

fcajiao11@gmail.com

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