Problemas y desafíos

Problemas y desafíos

Seguimos arrastrando el lastre de un plan de estudios disperso y sin rumbo.

09 de diciembre 2019 , 07:00 p.m.

Cada tres años se repite de manera muy similar el mismo ritual: resultados de las pruebas Pisa; comentarios, interpretaciones, recriminaciones; propósito de la enmienda con variedad de propuestas para mejorar. Es probable que si se revisan los resultados y análisis de la ocasión anterior y se mezclan con los de ahora, resulte imposible adivinar si estamos en 2016 o en 2019.

Me atrevería a decir que casi no hubo variaciones en este período. Un par de puntos menos en lectura o un par de puntos más en matemática no hacen una diferencia en relación con lo que está ocurriendo no solamente en Colombia, sino en diversos países de América Latina, que sigue estando rezagada con respecto a otras naciones que se someten a la prueba. Para simplificar las cosas, digamos que si siempre hacemos lo mismo no podemos esperar resultados diferentes.

Y seguimos haciendo básicamente lo mismo que se hacía en 1980, 1990 o en el 2000. Las inversiones en educación han crecido, los maestros tienen una formación profesional que no tenían hace treinta años, la administración del sector se ha ido mejorando, y sin duda alguna han mejorado el acceso y la permanencia, pero dentro del aula escolar parece no haber pasado el tiempo.

La Misión de los Sabios señala que “se debe reformar el modelo educativo, pasando de un modelo basado en la enseñanza a uno basado en aprendizaje contextualizado (...)"

Seguimos arrastrando el lastre de un plan de estudios disperso y sin rumbo que fracciona continuamente el tiempo de aprendizaje en una docena de asignaturas que no permiten explorar de manera profunda e interesante ningún tema, porque los maestros siguen estando más preocupados por agotar su programa en un limitado número de horas que por conseguir algún grado de entusiasmo de sus estudiantes por aprender. Lo de la jornada única sin un planteamiento diferente del aprendizaje termina siendo inocuo, pues son dos horas adicionales de lo mismo.

En este modelo curricular es imposible que los chicos se interesen por la lectura, pues para que esa pasión surja y se convierta en fuente de placer, descanso, conocimiento e imaginación es necesario sentir curiosidad por el mundo, deseos de explorar aspectos específicos de la realidad, indagar sobre las preguntas esenciales de los seres humanos. Es decir, todo aquello que no tiene que ver con hacer tareas sin sentido, únicamente para aprobar. Al estudiante burocratizado en el modelo actual le ocurre lo mismo que a los altos funcionarios del Estado: están tan ocupados con lo trivial que no les queda tiempo para leer cosas que les ayuden a pensar.

A este anacronismo curricular se suman las profundas transformaciones culturales, generadas por las tecnologías de la información, que cambian los hábitos de lectura y escritura, la ausencia de libros en el hogar y un entorno adulto que suele estar más pegado a los dispositivos electrónicos que a las páginas de una buena novela.

Teniendo en cuenta todo esto, es muy probable que el resultado de las próximas pruebas sea igual o peor si no se hacen cosas un poco más audaces. La Misión de los Sabios, que entregó su informe la semana pasada, señala que “se debe reformar el modelo educativo, pasando de un modelo basado en la enseñanza a uno basado en aprendizaje contextualizado, que enseñe a pensar, que propicie la crítica constructiva, que apunte a enfrentar retos desde la innovación y la creatividad, y posibilite soluciones en contexto”.

En este denso párrafo hay un llamado de urgencia a buscar cambios estructurales en nuestro sistema para conseguir no solamente que tengamos una mejor oportunidad de insertarnos en la sociedad del conocimiento, sino para avanzar por caminos de equidad. Más adelante se recomienda también que la educación “desde las etapas iniciales debe generar un vínculo emocional que incentive amor y pasión por el conocimiento, la cultura, la ciencia, el arte y valore la diversidad”.

Todos tenemos que trabajar en esta dirección, así que podemos hacer ya nuestro primer aporte: regalemos libros en Navidad, especialmente a los niños.

fcajiao11@gmail.com

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