Más allá de Ser Pilo Paga

Más allá de Ser Pilo Paga

Centrar el debate sobre la educación superior en este programa es un distractor del problema central

18 de septiembre 2018 , 12:00 a.m.

El anuncio de la Ministra de Educación sobre el final de este programa ha sido una bomba noticiosa, en la que sin duda han tenido que ver la publicidad que se le dio desde el comienzo, las polémicas que levantó durante su existencia y los intereses en juego, especialmente de las universidades que más beneficiarios recibieron. Pero centrar el debate sobre la educación superior en un programa cuyo aporte a la cobertura es marginal, resulta ser un distractor del problema central.

Los temas importantes son otros. La cobertura equivale al porcentaje de población ubicado entre los 17 y 21 años que se encuentra estudiando en el nivel superior. Actualmente, esta cifra es del orden del 52 %, incluyendo los estudiantes del Sena, que representan cerca del 18 % y fueron incluidos en las estadísticas entre 2002 y 2003, durante el gobierno de Álvaro Uribe, lo cual explica el repentino crecimiento que se registró. Hoy tenemos cerca de 2’000.000 de jóvenes que estudian T & T y pregrado, de manera que una cifra similar no logra llegar a la universidad.

Suponiendo que la mitad de estos (1’000.000) haya concluido el bachillerato y de ellos solo la mitad quiera ir al Sena o a la universidad, el país necesitaría como mínimo 500.000 cupos nuevos.

Para atender la demanda, Colombia ha desarrollado un sistema mixto, en el cual la mitad de la oferta es pública y la otra mitad, privada, aunque el número de instituciones privadas (208) es mucho mayor que el de las públicas (81). De las 289 instituciones registradas, solo 45 cuentan con acreditación institucional, y fueron necesarios cuatro años para otorgar esta categoría apenas a 12.

Estamos ante decenas de miles de muchachos y chicas que van engrosando un enorme contingente de personas cuyo destino es el rebusque.

Los lectores deben perdonar esta avalancha de cifras, pero es necesario conocerlas para entender el enorme reto que tiene el país en materia de formación superior, que no se resuelve beneficiando cada año a 10.000 estudiantes bajo la modalidad que sea. Es un problema gravísimo que nuestros jóvenes terminen su bachillerato sin contar con ninguna habilitación laboral y que tampoco tengan acceso a una educación postsecundaria que les permita completar un ciclo de formación en el cual aprendan a desempeñarse en el mundo del trabajo.

Estamos ante decenas de miles de muchachos y chicas que van engrosando un enorme contingente de personas cuyo destino es el rebusque, sea en el universo de la informalidad o de la ilegalidad, porque de algún modo deben sobrevivir. Muchos ni siquiera aspiran a la educación superior porque su trayectoria escolar los ha convencido de que son incompetentes. Otros no tienen ninguna oportunidad de conseguir recursos para pagar un nuevo ciclo educativo, porque más allá de lo que se considera pobreza en el lenguaje de los economistas, es imposible pagar una matrícula privada y la mala preparación que traen del colegio no les permite ingresar en instituciones públicas.

Mientras tanto, muchas voces instan al Gobierno para que los recursos fluyan solo a las universidades acreditadas. Las soluciones son muy complejas, pero deben abordarse, pues la paz, la convivencia y la equidad no pueden coexistir con millones de ciudadanos sin ninguna calificación para progresar y aportar a la productividad del país. Tampoco así puede consolidarse un sistema democrático.

Ya debemos pasar la página de Ser Pilo Paga, aprovechar sus enseñanzas, sacar adelante a quienes están estudiando y explorar soluciones a un problema que toca toda la estructura de desarrollo del país. Es necesario hacer reformas de fondo en la educación básica y en la media, articularlas con el sistema de educación superior y convocar tanto a las universidades como al sector productivo para examinar alternativas que vayan más allá de programas coyunturales insostenibles financieramente en el tiempo.

FRANCISCO CAJIAO
fcajiao11@gmail.com

Columnistas

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