La clave está en lo local

La clave está en lo local

Es el nivel en el que los liderazgos auténticos logran la cooperación de los ciudadanos.

28 de octubre 2019 , 07:18 p.m.

Culminadas las elecciones locales, con los incidentes que en muy diversas partes incluyeron violencia, corrupción y anécdotas que desafían la imaginación, ya el país tiene alcaldes y gobernadores elegidos por los habitantes de municipios y departamentos.

Vienen dos meses para afinar programas, conformar equipos de trabajo y hacer pactos de gobernabilidad con amigos, enemigos y demás interesados en lo que vendrá en los próximos cuatro años. Con optimismo tendríamos que esperar que todas las maniobras que hacen parte del accionar político se orienten a impulsar el desarrollo de esos rincones del país que no se ven desde las oficinas del Gobierno central, en vez de servir para desviar recursos valiosísimos para las comunidades.

El verdadero proceso de desarrollo ocurre en el nivel local, pues es allí donde las comunidades sienten en carne propia las necesidades más acuciantes y también es el nivel en el que los liderazgos auténticos logran la cooperación de los ciudadanos para avanzar en la solución de sus problemas. Por esto, la corrupción y la polarización son males mucho peores en estos espacios en los cuales cada persona siente en carne propia el éxito o el fracaso de los gobernantes.

Los alcaldes son responsables directos de mejorar muchas de las condiciones de vida de los habitantes, invitándolos a cooperar, escuchando sus percepciones y necesidades y estableciendo de manera razonable las prioridades que más beneficien a la ciudadanía.

El verdadero proceso de desarrollo ocurre en el nivel local, pues es allí donde las comunidades sienten en carne propia las necesidades más acuciantes

Gran parte de esta tarea descansa en el nivel educativo de la gente, reflejado en la capacidad de encontrar puntos de convergencia, actitudes cotidianas de respeto por los demás, cuidado de los bienes públicos y, por supuesto, capacidad de apostarles a grandes proyectos que configuren una identidad y mejoren las condiciones económicas locales.

Tenemos ejemplos de alcaldes que en ciudades grandes y pequeñas se han distinguido por ser excelentes educadores, mientras otros creen que ser impopulares es irrelevante, como si trabajaran para ellos mismos y no para los demás. Esos dictadorzuelos también abundan. Cuando la mayoría de los gobernantes locales se sientan con la responsabilidad de ser los primeros educadores de su territorio, y por eso merezcan el aprecio público, comenzaremos a tener un país educado.

Una parte importante de la educación se hace en colegios y universidades, y esa educación es fundamental para el desarrollo de las instituciones, la cultura, la ciencia y la economía, por lo cual debe ser el tema prioritario de todos los mandatarios.
Ningún decreto o ley de la república será capaz de transformar nuestro anquilosado sistema educativo, que continúa reproduciendo la desigualdad y las grandes brechas sociales que vienen desde el origen de la nación. Los verdaderos cambios educativos ocurren en los colegios, con el impulso de los maestros, y en los municipios, con el liderazgo de sus gobernantes.

Pero es indispensable tener siempre presente que esa educación formal es solo una parte de la formación integral del ciudadano. El resto de los valores que guían su vida y lo hacen amable o violento, individualista o solidario, honesto o ladrón, provienen de lo que se aprende en la familia, en la iglesia, en la calle, en los medios de información, en las festividades y en la manera como los gobernantes se desempeñan para hacer de la política la herramienta de convivencia y progreso o el arma con la cual se despoja y se atropella a las comunidades.

Una de las manifestaciones del paso de los años es la ingenuidad, que me hace creer que podemos ser políticamente decentes y que de pronto hayamos elegido mejores alcaldes, más próximos a las necesidades colectivas, más amables, menos estúpidos, porque no hay mayor estupidez que la de aquellos que olvidan que su prioridad es educar a la gente para progresar juntos, en vez de hacer su voluntad por encima de todos.

fcajiao11@gmail.com

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