‘Fake news’ celestiales

‘Fake news’ celestiales

En niños, los trastornos del sueño pueden generar problemas en las relaciones sociales y escolares.

21 de enero 2019 , 07:34 p.m.

No sé de dónde salió la idea de que a quien madruga Dios le ayuda: basta ver cómo nos ha ido, no obstante de la madrugadera que nos acompaña desde la más tierna infancia.

Me preocupa que la infancia siga siendo víctima de semejante trampa incorporada a la cultura nacional. Es inconcebible que niños de 4 años inicien sus actividades escolares a las 6 de la madrugada, pues ello implica, en una ciudad como Bogotá, que deben arrancarlos de su cama antes de las 5, muchas veces llorando, odiando el colegio desde antes de tener uso de razón, incapaces de desayunar cuando todavía no sale el sol, y luego tener que desplazarse en la madrugada helada, literalmente colgados de sus madres o padres, o en buses atiborrados de madrugadores malgeniados y semidormidos.

La anterior no es una narración dramática sobre maltrato infantil, sino un elemento perverso de uno de los orgullos de la Administración de Bogotá sobre logros en la ampliación de cobertura para los 3 y 4 años. No hablo de esta administración en particular, sino de todas las que han diseñado los horarios de los colegios.

Hay quienes creen que la interrupción abrupta del sueño cuando está en fase profunda puede ocasionar trastornos permanentes.

Parecería trivial, pero el inicio tan temprano de las actividades escolares tiene incidencia en el desempeño y la salud de los niños. No es invento mío: en encuentros de pediatría a los cuales he sido invitado en la última década he escuchado opiniones calificadas sobre los riesgos de interrumpir el sueño de los niños precisamente en las horas de la madrugada. La experiencia me dice que iniciar actividades muy temprano no representa ninguna ventaja en la disposición de los niños para el aprendizaje. Llegan cansados, con sueño y hambre. Eso mostraron estudios realizados hace quince años con participación de los niños en diversas regiones del país, cuando comenzaba el programa Ondas de Colciencias.

Hay quienes creen que la interrupción abrupta del sueño cuando está en fase profunda puede ocasionar trastornos permanentes. Desde antes del nacimiento se activan neuronas que funcionan como ‘reloj biológico’ y controlan el sueño y la vigilia. Según el Instituto del Sueño, en Madrid, el funcionamiento de este reloj biológico se ve influido por las condiciones medioambientales de luz-oscuridad, de modo que en condiciones de oscuridad, nuestro cerebro segrega una hormona llamada melatonina, que facilita el sueño, mientras que es inhibida por la luminosidad exterior. A partir del tercer mes de vida se aprende a sincronizar estas dos informaciones, de manera que puede empezar a coincidir el ciclo vigilia-sueño con el ciclo día-noche.

Los trastornos del sueño pueden generar alteraciones del humor, dificultad para concentrarse, somnolencia durante el día, cansancio físico y mental, estado general de tensión y ansiedad, así como problemas en las relaciones sociales y escolares. Dado que estos síntomas afectan a muchos niños en el medio escolar, no se trata de una tontería.

Por otra parte, la jornada escolar que se inicia tan temprano termina hacia las 11 de la mañana, con lo cual las madres o padres quedan completamente bloqueados para su actividad laboral, o tienen que trabajar para pagarle a un cuidador adicional. No sirve de nada el argumento de que el inicio de las actividades responde a la necesidad de las familias, pues, de todos modos, nadie puede en una ciudad con enormes problemas de movilidad desempeñar empleos de dos o máximo tres horas.

Si otro argumento hiciera falta, bastaría dar una mirada a esos países que, para nuestro gusto, han conseguido mejor calidad de vida, mejores resultados educativos y mayor productividad en sus economías: en ninguno de ellos la vida se inicia a las 6 de la madrugada, en ninguno los ministros y funcionarios hacen reuniones serias a las 7, y en casi todos ellos la vida escolar arranca entre 8 y 9 de la mañana. No es cierto que Dios le ayude a los niños que madrugan.

fcajiao11@gmail.com

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