El error y la repetición

El error y la repetición

El gran riesgo es confundir el error con el fracaso. 

13 de mayo 2019 , 07:00 p.m.

Desde el origen de la República se instaló entre nosotros la idea de que la educación de las clases dirigentes debía orientarse a lo intelectual, siempre lejano del trabajo manual, reservado para las clases trabajadoras.

Así se perdió la riqueza que ofrece el desarrollo de habilidades prácticas, centradas en el trabajo manual. Richard Sennett trata el tema en su libro El artesano, mostrando la enorme importancia que ha tenido en el camino del progreso y el ingenio la relación física entre el ser humano y el mundo material. En el prólogo se pregunta qué nos enseña de nosotros mismos el proceso de producir cosas concretas: un vaso de cerámica, una caja de madera, un dibujo elaborado o unas galletas horneadas.

La tradición escolar castiga el error con calificaciones, en vez de instaurar la repetición amable como mecanismo de superación de las dificultades.

Enfrentarse con los objetos a fin de usarlos de manera adecuada o realizar una determinada actividad con un alto grado de perfección representa un desafío enorme que puede dar lugar a una notable expansión del conocimiento o a una frustración paralizante. Tanto si se trata de construir una maqueta a escala, un prototipo de una máquina, un ejercicio gimnástico difícil o dominar un instrumento musical, estamos desafiando nuestras propias limitaciones de manera evidente.

En cualquiera de estas actividades, lo inminente es el error, que solo puede ser superado después de numerosos intentos y repeticiones a través de las cuales se consigue comprender la verdadera naturaleza del reto propuesto: solo así se va más lejos descifrando la naturaleza de los materiales, las herramientas, las operaciones manuales, el control corporal, las condiciones ambientales e infinidad de factores que ningún manual lograría describir.

El gran riesgo es confundir el error con el fracaso y perder desde el comienzo el compromiso personal con aquello que se quiere conseguir. La tradición escolar castiga el error con calificaciones, en vez de instaurar la repetición amable como mecanismo de superación de las dificultades. Por eso, muchos niños se declaran fracasados en algunas actividades difíciles y renuncian desde muy pronto a buscar la manera de dominarlas. Deportistas, músicos, ingenieros o cirujanos destacados saben que su estado de ánimo está siempre mediado por la búsqueda de perfección, y ella solo se consigue tomando conciencia de esos errores que, al ser superados mediante la reiteración de los procesos, llevan un poco más lejos por el aprendizaje extraído de ellos.

Para conseguir esta capacidad de asumir el riesgo de enfrentarse con las cosas, aprender de nuestros propios límites e identificar aquellas habilidades en las cuales podamos sentirnos más cómodos a lo largo de la vida, es indispensable que desde la infancia se creen los ambientes apropiados. Resulta absurdo tener enormes grupos de niños sentados en pequeños pupitres confrontados apenas con los retos miserables de una hoja de cuaderno. La exploración de talentos y habilidades aparece fundamentalmente en el juego. Filósofos, psicólogos y educadores han insistido desde hace tres siglos en la importancia de la actividad lúdica como preámbulo de las actividades intelectuales más exigentes. Sin embargo, se sigue pensando que los tiempos de recreo son apenas para dar una pausa a los tiempos de aprendizaje, como si en el juego no se estuviera aprendiendo nada.

Pero enfrentar a nuestros niños y jóvenes con los desafíos derivados de la relación directa con ese mundo material que exige maestría para ser manipulado o transformado reviste una importancia adicional, señalada por Sennett, que consiste en ser capaz de evaluar la actividad de las máquinas. En esta época de robots es imposible detectar un error cometido por una máquina si no hemos experimentado cómo funcionan los objetos. Ojalá los colegios tuvieran más talleres en donde los niños pudieran divertirse aprendiendo a relacionarse con las cosas.

fcajiao11@gmail.com

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