El ejemplo cunde

El ejemplo cunde

El problema va mucho más allá de un individuo que se toma una cerveza en el espacio público.

10 de junio 2019 , 07:00 p.m.

El fallo de la Corte Constitucional sobre consumo de bebidas alcohólicas y estupefacientes en el espacio público ha desatado un interesante debate en relación con la educación, pues gran parte de los argumentos de quienes se han escandalizado con la decisión se refieren al riesgo enorme que esto representa para los niños. Se ha señalado, con apasionamiento, que no podrán volver a los parques porque allí solo verán borrachos y drogadictos dando un ejemplo tan pernicioso que los incitará a reproducir estas conductas. También se insiste en la relación directa entre el consumo, la delincuencia y la inseguridad ciudadana.

No es la primera vez en la historia que el ejemplo perverso de la conducta de los adultos preocupa a quienes deseamos de corazón un ambiente con valores positivos para la crianza y formación de nuestros niños y jóvenes. De hecho –como lo relata Philippe Ariès en su obra sobre el niño y la familia en el siglo XVIII–, es posible identificar el origen de la escuela infantil que conocemos hoy como un espacio para proteger la inocencia infantil de la perversidad del mundo adulto, incluyendo a los padres.

Los malos ejemplos, los peores en materia de consumo de alcohol, se tienen precisamente en el espacio privado de las familias

Los historiadores de la pedagogía traen a cuento, con abundante documentación, que hasta bien entrado el siglo XX, los maestros se seleccionaban a partir de recomendaciones sobre sus virtudes y conducta ejemplar antes que sobre su preparación académica, que podía ser muy modesta, pues finalmente trabajarían más sobre las almas que sobre las mentes.

Si se entiende el ejemplo como el conjunto de comportamientos y modelos de relación que se transmiten por vía de imitación de adultos a jóvenes, estamos justamente en el terreno de la cultura, así que el problema va mucho más allá de un individuo que se toma una cerveza en el espacio público, que puede ser una playa, unas mesas de restaurante en la calle o una festividad popular. Los malos ejemplos, los peores en materia de consumo de alcohol, se tienen precisamente en el espacio privado de las familias, donde es inconcebible una celebración de bautizo, primera comunión, boda o Día de la Madre sin borrachera, conflicto y heridos. Lo confirman los datos de la Policía y Medicina Legal.

Esto para no hablar del ejemplo de nuestros dirigentes políticos, perpetuamente ocupados de agredirse y fomentar la agresión y el odio entre ciudadanos, mintiendo sin escrúpulos en las redes sociales para que la gente vote emberracada, vociferando insultos y agravios mientras se protegen entre ellos para mantener la impunidad de sus propias fechorías. ¡Los niños no son tontos, ellos se enteran, para eso son las redes sociales!

Se podría hablar de la forma como nuestros niños aprenden del amor viendo la facilidad con que sus padres se lastiman, se separan y cambian de parejas. O de la alimentación, publicitada por todos los medios de comunicación, que causa más muertes que las originadas en las drogas y los conflictos bélicos.

De todos estos malos ejemplos debemos proteger a nuestros niños, pero no a base de códigos de policía, pues habría que crear más cárceles que escuelas y contratar más policías que maestros. Sabemos que esto ya se les ha ocurrido a líderes empeñados en restringir libertades y criminalizar conductas individuales. Lo hicieron los nazis y los chinos, los fascistas y los soviéticos. Para ello usaron mecanismos eficientes de control social, delaciones entre vecinos, brigadas de choque y otras cosas muy creativas.

No me cabe duda de que hace falta controlar el tráfico, especialmente en la proximidad de colegios. Pero, sobre todo, se debe educar bien a los niños, con buenos ejemplos de adultos próximos a ellos, capaces de establecer vínculos reales de cuidado y estímulo en el hogar y la escuela. La tragedia son niños de quienes solo se esperan buenas notas, pero a los que nadie quiere: esos se irán con el primero que les ofrezca un caramelo.

fcajiao11@gmail.com

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