Drogas, mentiras y cerveza

Drogas, mentiras y cerveza

El imaginativo senador Uribe propone una papeleta en las elecciones para prohibir las drogas.

08 de julio 2019 , 07:25 p.m.

El método pedagógico más antiguo y con peores resultados en la historia ha sido el de las prohibiciones. Basta recordar que de los diez mandamientos que Dios le dio a su pueblo, siete son prohibiciones. Ahí llevan tres milenios esculpidos en la roca y castigados con purgatorio, infierno y, no pocas veces, con la tortura y la muerte.

Ni amenazas, ni excomuniones ni alianzas entre Estado e Iglesia han logrado que la gente deje de robar, matar, fornicar, desear la mujer del prójimo, jurar en vano, codiciar los bienes ajenos o mentir. A pesar del fracaso milenario de las tablas de la ley, sabiendo que nunca creyentes de variados ritos han dejado de matarse, sin considerar que nuestros cristianos prohombres nacionales llevan dos siglos despojando de sus tierras a los más pobres, el imaginativo senador Uribe propone depositar una papeleta en las elecciones para prohibir las drogas en el territorio.

Supongo que esta excentricidad debería ser aprobada por la Registraduría, encargada de contar y dar el veredicto de triunfo, puesto que no hay umbral ni oportunidad de votar en contra o en blanco. En realidad es un sondeo de opinión injertado en un evento democrático. Una trampa. Pero, ya entrados en gastos, se puede ampliar la propuesta, e invitar a los ciudadanos del común a una especie de feria de papeletas de manera que se amplíe el espectro del estudio sociológico emprendido por el uribismo. Seguro se nos ocurrirán cosas interesantes.

Pero lo que más habría que prohibir, y esa sería la innovación, sería a los borrachos, que causan peores estragos que los consumidores de drogas

Se podría, por ejemplo, prohibir rotundamente que se digan mentiras por cualquier medio público usando el espectro electromagnético de la nación. Quien use Twitter, Facebook, WhatsApp o e-mail para difundir mentiras, falsos testimonios, calumnias, fotografías engañosas o versiones distorsionadas orientadas a confundir a la opinión pública deberá ser despojado de las herramientas con las cuales afecta la tranquilidad y desinforma dolosamente a los ciudadanos. Deberá ser sancionado de manera progresiva según su nivel educativo —ya que el mal ejemplo cunde— y la posición de poder o influencia que ocupe en la comunidad. En los casos de adicción se recomendarán terapias intensivas y rehabilitación de acuerdo con métodos científicos.

Para imitar éxitos de otras latitudes, se podría acudir a la experiencia de Estados Unidos en la esplendorosa y abstemia época de Al Capone y prohibir completamente el alcohol en público y en privado. Nunca ese país había gozado de más altos estándares de pureza, decencia y seguridad como en la llamada época de la prohibición. Al amparo de esa innovación social florecieron los negocios más productivos de contrabando, mafias y sobornos que haya tenido la nación del norte.

Pero lo que más habría que prohibir, y esa sería la innovación, sería a los borrachos, que causan peores estragos que los consumidores de drogas. Los índices de homicidios de todo el país, incluyendo el Día de la Madre y la muerte en las vías, están marcados siempre por los consumidores de cerveza, aguardiente, whisky o vodka. Ellos son de todas las clases sociales y lo hacen en sus casas, en lugares públicos como restaurantes, piqueteaderos, fiestas infantiles y rumbas de primera comunión. Aparte de que no hay nada más desagradable que un borracho.

Sin duda, los ciudadanos harían propuestas ingeniosas a la Registraduría.

Para que no quede la idea de que esto es gracioso, se puede examinar con rigor el proceso de ley que cursa en Francia contra los mensajes de odio en las redes sociales. También se podría estudiar la pena de muerte en Filipinas para los poseedores de drogas o la restricción del licor y el tabaco en los países árabes. Pero la intención populista orientada a deteriorar la autoridad de las altas instancias de la justicia no es seria, hace un daño social enorme y poco ayuda al Gobierno, que intenta andar a pesar de su partido.

fcajiao11@gmail.com

Sal de la rutina

Más de Francisco Cajiao

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.