Política, educación y pandemia

Política, educación y pandemia

Prolongar la ausencia escolar es una decisión política que ahondará mucho más las desigualdades.

03 de agosto 2020 , 09:25 p. m.

La palabra ‘política’ nos remite a la antigua Grecia. Allá comienza a comprenderse la forma de organizar la vida social y los gobiernos desde tiempos remotos. La necesidad de gobernar, tomar decisiones y resolver las tensiones entre intereses diversos que hacen parte de un Estado se constituye en el eje de la vida de los ciudadanos. Por eso no hay manera de escapar: todo lo que hacemos, decimos o callamos cuenta en la definición del destino común.

En estos cuatro meses se han puesto al desnudo las carencias e inequidades que han hecho parte de nuestra historia reciente. Han aflorado las fragilidades de nuestra cultura para comprender y acatar protocolos sanitarios; se ha visto la precariedad de las instituciones, y es angustioso el deterioro de las condiciones de vida de millones de personas que viven en la informalidad. También han salido a flote grandes virtudes colectivas, liderazgos locales, valiosas iniciativas en diversos sectores y muchas manifestaciones de solidaridad.

Esta mezcla de carencias, comportamientos culturales y fortalezas son el resultado de las decisiones políticas del pasado. Definir prioridades y objetivos colectivos es el asunto central. Se ha planteado un dilema binario: salud o economía. Para muchos compatriotas, el dilema es: morir por virus o por hambre. El desempleo está en 19 %. Los muertos superan los 10.000 y el sistema de salud sigue con problemas estructurales, mientras algunos congresistas gastan tiempo y recursos en leyes estúpidas.

La pandemia ha ayudado a mejorar encuestas de popularidad, gobernar por decreto, conseguir admiradores, hacer negocios de cifras inverosímiles... todo es política.

Pero las decisiones con mayores repercusiones en el futuro son las que tocan con la educación, pues está claro que su ausencia y baja calidad explican en buena parte la desigualdad y la pobreza. El cierre de todos los establecimientos educativos fue ineludible en marzo, cuando no se tenía información sobre el comportamiento del virus en los menores, pero prolongar la ausencia escolar es una decisión política que ahondará mucho las desigualdades.

Se debe reconocer el esfuerzo extraordinario de los equipos de maestros de todos los niveles y modalidades para dar respuesta al reto planteado por la emergencia. Pero también es necesario tener la honestidad para aceptar que nadie estaba preparado para esto: no había –y no hay– conectividad ni equipamiento para más de la mitad de la población escolar, que hoy no tiene acceso a la educación, y muchísimos maestros continúan con dificultades para usar medios electrónicos. Tampoco hemos desarrollado los materiales virtuales apropiados para atender a millones de estudiantes de esta manera.

No hace falta insistir en los problemas mencionados en muchos estudios: retorno al trabajo infantil, deserción, maltrato, atraso cognitivo, problemas psicológicos... A pesar de esto hay una oposición radical de algunos sectores para el regreso a la presencialidad, pasando del miedo irracional a la búsqueda de transformaciones estructurales del sistema –urgentes desde hace décadas– que se ponen injustamente como condición para garantizar el derecho fundamental a la educación. También sorprende la ausencia de información específica sobre el comportamiento diario del virus en la población infantil –solo cinco fallecidos son menores de 20 años–. El silencio también hace política.

Para algunos, todo se trata de comportamientos, acciones, reclamos y decisiones coyunturales en los que política, educación y pandemia se han encontrado tangencialmente. Pero bien podría estarse definiendo el destino de muchas vidas humanas que dependen de los intereses de quienes demuestren más poder o más fuerza. El futuro de los más débiles en esta crisis dependerá de la sensatez de quienes participen en las decisiones, en un momento en el que no caben dogmas ideológicos ni soluciones universales.

Francisco Cajiao
fcajiao11@gmail.com

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