Venezuela y la campaña presidencial

Venezuela y la campaña presidencial

Los procesos electorales se están moviendo con engaños, mentiras, cambios de agenda y difamaciones.

27 de marzo 2018 , 11:31 p.m.

La angustia del Gobierno por los resultados de las consultas presidenciales del 11 de marzo lo llevó a tratar de cambiar sin éxito el relato de la elección que se avecina. Es evidente que el ascenso en las encuestas del candidato Iván Duque se presenta porque el tema de la paz, como eje principal de la campaña, no está en el corazón de las preocupaciones de los ciudadanos. Ahora el asunto está atado a la dramática situación de Venezuela.

Esta mutación del tema de la campaña se construyó a través de dos factores reales. El primero, miles de venezolanos que ingresan diariamente a nuestro territorio buscando algo de comer, trabajo, salud y educación. Gran parte de esos ciudadanos han desplazado la mano de obra colombiana, causando angustia en la población local.

Un segundo aspecto, es el ascenso del populista y seguidor del modelo chavista, Gustavo Petro que ha exacerbado a los ciudadanos por sus propuestas extremistas de convocar una constituyente -recordemos que tendrá pocos congresistas- y el anuncio de aumentar en forma desmedida el impuesto predial -expropiación soterrada- para obligar a los propietarios a venderle sus tierras al Estado. Petro ha conducido la campaña con odio recordando que hará un gobierno contra quienes detentan los capitales.

Por todo esto, la realidad de la elección llevó al Gobierno a tratar de cambiar la narrativa de la campaña hacia la paz para recuperar el espacio perdido. Para ello, produjo dos cortinas de humo.

La primera, reanudar los diálogos con el Eln para que la gente volviera a pensar en eso. Es sabido por la opinión pública, el empecinamiento torpe del Gobierno frente a esa negociación. Un equipo mediocre y de bajo perfil, una agenda inexistente y muchos muertos han sido la regla. El Eln no quiere la paz, su fin es dilatar la negociación para fortalecer su estrategia militar.

La segunda cortina de humo tuvo que ver con la Jurisdicción Especial de Paz (JEP). Se informó que la JEP empezó a funcionar. Lo cierto es que ese sistema no tiene ley estatutaria, ni sentencia de la Corte Constitucional que la avale, ni ley de procedimiento -se dice por el Gobierno que tiene un proyecto que piensa algún día presentar al Congreso- , ni reglamento, ni informes completos de la Fiscalía, Procuraduría, Contraloría, ni de las víctimas. Esa situación hace imposible el funcionamiento de las salas y secciones. Un engaño mediático.

Lo curioso es que los dos hechos se presentan después de elecciones para efecto de cambiar el interés de la ciudadanía hacia la paz. Los procesos electorales se están moviendo con engaños, mentiras, cambios de agenda, difamaciones y redes sociales infiltradas por robots. El mundo ha cambiado, por ello como recordaba el premio nobel de literatura Mario Vargas Llosa en su último libro ‘La llamada de la tribu’ es necesario mantener el espíritu crítico. Estamos advertidos.

Adenda. Gran novela policiaca del escritor mexicano, Jorge Volpi ‘Una novela criminal’ (Premio Alfaguara de Novela 2018). Un relato potente, franco sobre la vergüenza judicial que se vivió en ese país en torno al proceso contra la francesa Florence Cassez. Muy recomendada.

FRANCISCO BARBOSA

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