Secciones
Síguenos en:
Una respuesta a Daniel Samper Pizano

Una respuesta a Daniel Samper Pizano

Lenguaje incluyente, sí, pero sin fanatismos y con una clara convicción ético-política.

12 de octubre 2021 , 08:00 p. m.

Cómo no responder a esta columna de Daniel Samper Pizano en ‘Los Danieles’ sobre el lenguaje incluyente. Y lo hago porque creo que las mujeres tenemos que reaccionar cuando sentimos que los hombres, incluso los hombres solidarios con la mayoría de nuestras causas, se equivocan o siguen hablando desde su particular habitar el mundo, un mundo construido por ellos y para ellos.

(Lea además: Paridad: sí o sí)

Recordaré primero que el lenguaje es una herramienta que nos humaniza y que tiene que ver con el ordenamiento de lo social, el cual, en las culturas patriarcales, ha privilegiado siempre lo masculino y es así como, por medio del lenguaje, se expresan múltiples relaciones de poder. Un lenguaje que se puede convertir en un arsenal de exclusión y que ha sido el primer síntoma de la ausencia de las mujeres en el mundo. Pero el lenguaje es también un motor que dinamiza la cultura, refleja sus transformaciones y construye imaginarios. Y es en este sentido que el debate relacionado con el lenguaje incluyente no tiene que ver con una cuestión formal o gramatical sino que es del orden político y profundamente ético.

En primer lugar, a todas y todos los que piensan que el lenguaje incluyente estropea el español, sobra, aburre y agobia –como lo dice Daniel– quiero recordarles que el español, como la mayoría de los idiomas hoy día, es una lengua viva y dinámica que refleja los cambios sociales y culturales. Es más, que yo sepa, nadie o casi nadie protesta por estos nuevos léxicos de los jóvenes, ni por este vocabulario de las recientes tecnologías comunicativas que, a los y las de mi generación, a mí y a Daniel, nos ha tocado embutir y medio aprender para no morir en el intento.

Hoy se habla de enfoques de género, poblacionales y de diversidades identitarias, entre otros. Hoy se aprende a nombrar la complejidad del mundo que habitamos.

Ya en los diccionarios figuran centenares de términos nuevos, americanismos o anglicismos ya aceptados, pues cada año son introducidos en las últimas ediciones de los diccionarios sin que los patriarcas de las reales academias de la lengua protesten. Pero, eso sí, feminizar el lenguaje es insoportable. Hablar de ciudadanos y ciudadanas es redundante e innecesario y, dice Daniel Samper, “retuerce la milenaria estructura del español”. Además, es momento de recordar que las palabras son creadas por los y las habitantes de un país que son los dueños del habla. Pero –según ellos– hablar de todos y todas e incluso hoy, de todes, alarga el discurso inútilmente. Supongo que el término ciudadana o campesina esta embutida en el de ciudadano o campesino.

Afortunadamente las feministas de los años 70, 80 y 90 iniciaron una reflexión sobre la ausencia de las mujeres y las niñas (¿qué tal este mes del niño?) en el habla corriente y en la escritura. Y fue gracias al enfoque de género que se pudo empezar a remediar esta falta. Hoy se habla de enfoques de género, poblacionales y de diversidades identitarias, entre otros. Hoy se aprende a nombrar la complejidad del mundo que habitamos.

Ahora bien, quiero para terminar decirles que, en algunas cosas, estoy de acuerdo con Daniel. Nada de x, nada de @, y el todes solo cuando sea necesario según los contextos como con el lGBTIQx. Para mí, lo importante es identificar con quién o con quiénes estamos hablando. Evidentemente un presidente de la república debe iniciar su intervención con “ciudadanas y ciudadanos, buenos días”… o “buenos días a todos y a todas”. Y, sin duda, se deben feminizar las profesiones. Visibilizar nuestra imprescindible presencia hoy en el ámbito político y laboral. No olvidar que sin nosotras el mundo se paraliza. Lenguaje incluyente, sí, pero sin fanatismos y con una clara convicción ético-política.

FLORENCE THOMAS
Coordinadora del grupo Mujer y Sociedad

(Lea todas las columnas de Florence Thomas en EL TIEMPO, aquí)

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.