Una aclaración a un patriarca

Una aclaración a un patriarca

El concepto de paridad ilumina de manera incuestionable los lugares de poder y de decisión.

21 de enero 2020 , 07:31 p.m.

Tiene razón Mauricio Botero en mandar la ley de cuotas al cuarto de trastos viejos. Efectivamente, esta ley es hoy obsoleta, además de insuficiente. Lo que pedimos ahora es una ley de paridad. Las mujeres somos el 52 por ciento de la población colombiana y no nos podemos contentar con una pobre ley de cuotas.

No obstante, y para ilustrar a nuestro columnista, a quien le parece que esta ley no hubiera debido existir nunca porque las mujeres no necesitan de acciones positivas para su inclusión (El Espectador, 20/1/2020), quisiera explicarle que la ley de cuotas fue en su momento (Ley 581 del 2000) la mejor herramienta política de reparación histórica. Una ley que no se puede entender sin un marco histórico relativo a siglos de discriminaciones, exclusiones y silenciamiento de las mujeres, y muy particularmente cuando se trata del universo político.

Es increíble que haya que aclararle al señor Botero que no es lo mismo nacer hombre que nacer mujer en una cultura patriarcal. Como lo dijo hace un tiempo el gran sociólogo Pierre Bourdieu, las mujeres nacemos con un coeficiente simbólico negativo.

Hablar de derechos en neutro es ocultar los problemas de la mitad de la población colombiana

Una manera de recordar que el mundo tiene una inmensa deuda con nosotras y que es hoy necesario, como lo han mostrado generaciones de feministas, historiadores y filósofos, entre otros, saldar esta deuda. Y vuelvo a decirlo: la ley de cuotas no es sino una herramienta temporal que busca reparar las injusticias de la mayoría de los pactos políticos entre hombres. Y digo temporal porque sabíamos que a medida que avanzábamos, necesitábamos un aún mejor instrumento, y hoy lo tenemos, se llama paridad. Sí, de una ley de paridad es de lo que hoy se habla en muchas partes del mundo.

El concepto de paridad ilumina de manera incuestionable los lugares de poder y de decisión, aún en su gran mayoría en manos de los hombres. Funciona ante todo como desencadenador de conciencia, pues nos lleva a reconocer que el principio constitucional del artículo 43 es insuficiente para producir una igualdad concreta entre hombres y mujeres, igualdad que hubiera debido ser un principio fundamental del ejercicio de la democracia. Y si es así, la paridad se debería adjetivar de múltiples maneras: paridad política o representativa, paridad económica, paridad lingüística, paridad doméstica, etc. Si nuestra humanidad es sexuada, no deberíamos poder olvidar la cuestión del poder y el lugar de las mujeres en la construcción de la democracia.

Además, y como lo demostró magistralmente la filósofa Geneviève Fraisse hace unos años: la idea de paridad hoy día está ahí para derrumbar la utilización de un neutro universal. Un neutro que no hace sino ocultar la diferencia y diversidad sexual; y si bien declinar la humanidad en neutro pudo representar un progreso en un momento de la historia, hoy en día se está tornando en perversión.

Lo vuelvo a decir con otras palabras: hablar de derechos en neutro es ocultar los problemas de la mitad de la población colombiana. Sí, apostémosle a una ley de paridad. Con ella no solo ganaremos las mujeres, ganarán también los hombres al reconocer a las mujeres como sus pares y no como sus subordinadas. ¿Le quedó claro, señor Botero?

* Coordinadora del grupo Mujer y Sociedad

Empodera tu conocimiento

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.