Secciones
Síguenos en:
Cristian David y Billy Elliot

Cristian David y Billy Elliot

No puede ser posible que funcionemos como nación pero que tres menores mueran y de esta manera.

27 de abril 2021 , 09:25 p. m.

El ‘Loco Yam’ fue el culpable. O eso dicen. En el barrio Buenos Aires de Quibdó, tres muchachos adolescentes cruzaron una frontera mortal. Eran recicladores y por asuntos del azar se equivocaron, o pensaron que no habría tanto problema o tenían afán y cruzaron las líneas prohibidas de un barrio (y de la condición humana).

Me cuesta releerlo: atrapados, el ‘Loco Yam’ y su pandilla los torturaron, jugaron con su dolor, los desmembraron y luego los arrojaron en una quebrada en plena tarde. Es decir, el atajo fue su camino a la muerte. Pero precedido del infierno. Tenían, 11, 12 y 17 años. No encontré el nombre de los dos chicos mayores. El menor se llamaba Cristian David Mena. Vaya a saber cómo era su apodo, o su nombre de pila. Del ‘Loco Yam’ y su pandilla se sabe poco. Probablemente eran tan jóvenes como sus víctimas y tenían historias de vida similares. Incluso, todos debían de ser hijos de vecinos.

Si pudiera hablar con ellos, darles una explicación o disculparme, no sabría por dónde empezar. Pero estos tres niños merecen una explicación. Es decir, deberíamos todos aquellos que tenemos una responsabilidad sentarnos con los tres y empezar a contarles desde el comienzo, porque si hay que buscar culpables, todos y todas lo somos.

Usted también, estimado suscriptor de este periódico que lee con su café matinal la prensa para saber cómo va el país (dizque el más acogedor del mundo). Porque no puede ser posible que funcionemos como nación pero que tres menores, no escolarizados, mueran y de esta manera.

Es el fracaso de todo: de la política, por supuesto, y de las políticas públicas. Es el fracaso de la ciudadanía y de sus reglas de juego. Es el fracaso de la educación en todas sus formas y, claro, también de sus maestros. Es el fracaso de las creencias religiosas, de las iglesias y de los templos. Es el fracaso de las emociones. Es el fracaso de los bienestares familiares, las defensorías del Pueblo, las personerías, los organismos de justicia y toda esa verborrea pública sobre la protección de la infancia, de la que viven muchos.

Pero por sobre todo es el fracaso del poder y de sus gobernantes. El mismo presidente Duque fue a Quibdó en octubre del 2020. Al parecer presidió un consejo de seguridad y se marchó rapidito, como seguramente todos los presidentes anteriores. Pero con nuestro último mandatario hay una sutil ironía: Iván Duque se reclama de un partido que prometió prioritariamente seguridad democrática. Pues bien, ahí la tienen: los tres chicos son el espejo de las palabras vacías de un gobernante.

Los tres cadáveres fueron expuestos en la calle. Una mujer que los acompaña muestra una cartelera en la que podemos leer: ‘Soñaba con ser el mejor bailarín del mundo’. Entonces me acordé de esa película magistral llamada Billy Elliot. Un muchacho que también venía de un barrio marginal de la Inglaterra obrera soñaba con un mejor futuro. Y yo no sé si es Cristian David él, que quería ser bailarín, o algunos de los otros chicos. Pero si hubiéramos tenido una nación o un país normal, es posible que lo hubiera logrado.

Hace frío. Me recojo en mi habitación, trastornada por esta historia, una más de miles de las tragedias. Antes de dormir me disculpo de nuevo. Lo siento, de verdad, chicos. No nos merecemos nada. O nos merecemos todo. Y más que todo, el peso de la culpa.

Florence Thomas
Coordinadora del grupo Mujer y Sociedad

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.