Un maestro verdadero

Un maestro verdadero

Uno desearía un maestro que no creyera tener la última palabra, que no creyera ser infalible. 

13 de mayo 2019 , 07:00 p.m.

Decía en estos días un profesor de matemáticas que no soportaba que sus alumnos lo cuestionaran. Es cierto que lo suyo son las ciencias exactas, pero uno esperaría que en ese hombre pesara más la vocación que el conocimiento. Que fuera maestro antes que profesor.

Eso es: maestro antes que profesor.

Es decir, que pudiera promover actitudes antes que enseñar supuestas verdades. Principios antes que contenidos. Que enseñara a pensar y a analizar antes que a recitar contenidos aprendidos de memoria. Que promoviera la curiosidad y la duda, aun si esa duda se dirigiera sobre los temas que el maestro creía dominar. Aun si lo cuestionara.

Uno desearía un maestro, una maestra, que no creyeran tener la última palabra, que no creyeran ser perfectos, infalibles, incuestionables. Que aceptaran la duda –e incluso el error– como una oportunidad de ahondar en el conocimiento, de revaluar creencias, de abrir puertas hacia nuevos horizontes.

Vale la pena rendirles homenaje a aquellos guías e inspiradores que nos han enseñado a dudar, a preguntar, a pedir una explicación.

Maestros, maestras, capaces de guiar. De proponer. De tentar. ¡Y capaces de equivocarse!

Maestros y maestras que no sean perfectos. Entre otras razones, porque si lo fueran no nos quedaría más que la posibilidad de compararnos y salir perdiendo siempre. La posibilidad de sentir que hemos echado a perder una tradición.

Y lo que queremos es la posibilidad de entender que quizás hay más de una manera de realizar las cosas, de responder las preguntas fundamentales, de enfrentarnos a la realidad.

Queremos un maestro, una maestra, capaces de entender que lo más importante no son los catálogos de saberes –esa insoportable suma de nociones que supuestamente hay que aprender–, sino la capacidad de prepararnos para un mundo en permanente cambio. Un mundo que no demanda la verdad revelada sino el camino para encontrarla.

A propósito del día del maestro, que se celebra mañana, vale la pena rendirles homenaje a aquellos guías e inspiradores que nos han enseñado a dudar, a preguntar, a pedir una explicación. Aquellos maestros que saben que lo importante no es tener siempre la respuesta, sino la pregunta precisa.

Queremos maestros que no se las sepan todas, pero que quieran desentrañar con sus alumnos los misterios que encierran las preguntas. Queremos maestros que no quieran tragar entero, que quieran llegar al origen de los interrogantes.

Queremos maestros en vez de profesores. Maestros de verdad.

@quirozfquiroz

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