Otras formas del arte

Otras formas del arte

No es necesario sepultar el arte para entretener a los ciudadanos.

14 de octubre 2019 , 10:14 p.m.

No debería caer en el olvido –como se olvidan tantas cosas en este país de amnésicos– el debate que se ha armado en torno a la decisión de declarar como patrimonio cultural de la nación los columbarios del cementerio Central de Bogotá, intervenidos por la artista Beatriz González. Es decir, aquel conjunto de nichos que durante varias décadas albergó los restos mortales de algunos de los más humildes habitantes de la capital y centenares de cuerpos de quienes perdieron la vida el 9 de abril de 1948.

Quiero decir que el debate debería continuar, pues, para empezar, ayudará a comprender los alcances del arte y a demostrarles a algunos –empezando por el alcalde Peñalosa– que arte es mucho más que una pintura que se elige para la sala de la casa porque hace juego con el color de los muebles.

Más allá de seducir por su belleza, el arte puede dejar testimonio de una época, llamar la atención sobre un hecho brutal, invitar a la reflexión, ayudarle al público a realizar el duelo por las muertes absurdas de un momento determinado de la historia, transmitir las fuertes sensaciones que en el pasado vivieron otros y que cambiaron el rumbo de una nación.

Cuando la artista colombiana Doris Salcedo propuso hacer una grieta en el piso de ese templo del arte que es la Tate Modern, en Londres, muchos pensaron que se trataba de una locura y de un imposible. Pero allí está la cicatriz de esa obra que habla de un mundo dividido, de la segregación, del odio racial.

El debate en torno a la decisión que no solo declara como intocables estos nichos intervenidos desde el arte, sino que además exige su cuidado, también servirá para analizar y sentar las bases del uso de los espacios públicos y de las infinitas posibilidades de ponerlo al servicio de la comunidad.

Porque las quejas del alcalde Peñalosa ante la imposibilidad de tumbar aquella obra y levantar allí un parque recreativo probablemente no son más que una muestra de la incapacidad de concebir otras formas de generar lugares para la convivencia y de reconocer las múltiples necesidades de una sociedad que ha sido tan golpeada y a la cual le sentarían muy bien espacios que le ayuden a procesar el dolor de los tiempos difíciles.

No es indispensable rellenar de cemento los humedales para construir casas ni es necesario sepultar el arte para entretener a los ciudadanos.

FERNANDO QUIROZ
En Twitter: @quirozfquiroz

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