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Manos largas, pies pequeños

Manos largas, pies pequeños

La pandemia ha encendido las alarmas en relación con el estado de ánimo de los menores.

17 de agosto 2021 , 12:34 a. m.

En un mundo que lo mide casi todo y que se apoya cada vez más en los datos, que sabe cuántos hicieron aquello, cuántos prefirieron tal marca y a cuántos los tiene sin cuidado aquel tema... en un mundo así, el ejercicio de la imaginación es prácticamente una rareza.

No obstante, a veces caigo en la tentación de imaginar lo inimaginable: que el mundo de los niños y de los jóvenes no está dominado por las pantallas ante las cuales pasan tantas horas al día jugando y relacionándose con sus semejantes, en las cuales se enfrentan a un mundo diseñado por los algoritmos y, en muchos casos –en especial ahora, por causa de la pandemia–, por medio de las cuales han podido llevar la parte menos interesante de la vida escolar: las clases.

Sin pantallas, los imagino entonces corriendo en los parques en los que cada día se ven menos niños. Organizando excursiones a las montañas. Reuniéndose en torno a un tablero de parqués. Retándose para saber quién corre más rápido los cien metros. Organizando torneos de fútbol en canchas improvisadas en las que los arcos se demarcan con los sacos de los jugadores convertidos en ovillos.

Lo digo desde la imaginación, tan pasada de moda, con algo de nostalgia y de preocupación. Pero también lo digo con datos. Apoyado en un estudio de la revista científica ‘The Lancet’, el diario ‘El País’ de España revela que “la actividad física en los adolescentes se ha estancado desde 2012 y un 80 % de los jóvenes no siguen la recomendación de la OMS de hacer una hora de ejercicio al día”. Revela, así mismo, que una cuarta parte de los estudiantes escolares pasan más de tres horas al día sentados después de asistir a clases y de completar las tareas. Y que, entre la televisión y los videojuegos, el promedio de niños pasa varias horas al día.

La pandemia ha encendido las alarmas en relación con el estado de ánimo de los menores, los episodios cada vez más frecuentes de ansiedad e incluso la depresión, y el estancamiento de la actividad física sin duda empeora el cuadro de la salud mental. Con respecto a la salud física, las consecuencias del sedentarismo son de sobra conocidas: afecciones cardiacas, obesidad, problemas de tensión arterial, aumento del colesterol...

Por culpa de las pantallas, tal vez sea cierto que las nuevas generaciones tendrán cada vez manos más largas y pies más pequeños.

FERNANDO QUIROZ
En Twitter: @quirozfquiroz

(Lea todas las columnas de Fernando Quiroz en EL TIEMPO aquí).

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