Levantarse del sillón

Levantarse del sillón

Hay que exigir que se investiguen los casos, que se proteja de verdad a los líderes sociales.

08 de julio 2019 , 07:00 p.m.

Te has acostumbrado de tal manera a esta noticia –que se repite, se repite, se repite– que ahora casi siempre la pasas de largo. A veces, simplemente lanzas una pregunta, la misma pregunta, desde la comodidad del sillón en el que lees el periódico: “¿Otro?”.

Una pregunta para la cual no esperabas respuesta: no solo porque sabes que no la hay –o que, al menos, no está al alcance de los que te oyeron, si es que a alguien le importó tu pregunta, si es que alguien te oyó–, sino porque tampoco preguntabas por preguntar.

Quizás preguntabas, murmurabas, te quejabas por pura vergüenza de pasar las páginas del periódico sin decir algo, sin pronunciar al menos un lamento... aunque fuera un lamento casi mudo.

Y, aunque te molestas por lo que digo, pregunto de nuevo: ¿no se trata de un silencio cómplice, cuando en realidad habría que gritar, exigir, marchar?

Preguntabas –aunque en realidad no preguntaras– porque en el fondo te daba un poco de vergüenza no decir nada –literalmente, no decir ni mu– ante la más grave, la más delicada, la más cruel, la más vergonzosa, la más preocupante, la más inaceptable noticia de este país. Una noticia que se repite, que se repite, que se repite...

El grave, delicado, cruel, vergonzoso, preocupante e inaceptable asesinato de líderes sociales de las más diversas regiones de Colombia.

Y tal vez la noticia te incomode porque se repite. Y como te incomoda, no caes en la cuenta de que su gravedad aumenta –se multiplica– precisamente porque la noticia se repite. Porque no hay semana en la que no aparezca en alguna página del periódico, casi idéntica a la anterior, quizás solamente con nombres y lugares cambiados.
Casi idéntica. Dolorosamente parecida. Indignantemente ignorada.

Y te vas acostumbrando. Y te pregunto –me pregunto– si esa costumbre que da paso al desinterés, que da paso al olvido, no es una forma de complicidad. Y, aunque te molestas por lo que digo, pregunto de nuevo: ¿no se trata de un silencio cómplice, cuando en realidad habría que gritar, exigir, marchar? Gritar que esto no puede seguir pasando. Exigir que se investiguen los casos, que se proteja de verdad a los líderes sociales. Organizarse y marchar para que al menos quede constancia de tu repudio, de tu dolor, de tu solidaridad. Buscar quién lleve tu voz. Quién te represente. Quién decida por ti.

Y que se repitan los gritos y las exigencias y las marchas tantas veces como se repita la noticia. Aunque te toque levantarte del sillón e incomodarte por un momento.

@quirozfquiroz

Sal de la rutina

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