El reto del virus

Quizás el virus nos esté preguntando cuáles son y cuáles deben ser nuestras prioridades.

16 de marzo 2020 , 07:03 p. m.

La escena es real: un enorme supermercado lleno de gente, algunas estanterías desabastecidas, una fila hacia las cajas registradoras de al menos cincuenta carros repletos, un lento avance de esa fila que crecía e iba invadiendo los pasillos entre las góndolas e incomodando a los que apenas escogían los productos.

En promedio, había que esperar treinta minutos para llegar a la caja. Y en algún punto del recorrido, la fila se cruzaba consigo misma, como una trenza.

Todo estaba dado para la histeria colectiva. Para los gritos, para los insultos, para el desespero. La situación se prestaba para que unos atropellaran a otros en busca de las últimas unidades disponibles de algunas referencias.

Fue grato y alentador: no solo nadie intentó colarse y nadie se salió de casillas, sino que reinaron la amabilidad, el buen trato, el respeto. Incluso, el buen humor. Daba la impresión de que la gente allí reunida, con la misión de abastecerse para el encierro que estamos viviendo –que debemos estar viviendo– y los tiempos inciertos que vienen, se hubiera concientizado de que las reglas cambiaron de repente, que la situación inédita a la que nos estamos enfrentando exige paciencia y solidaridad.

Mientras avanzaba en aquella lenta fila pensaba en cuál será el mensaje que la vida, la naturaleza, el universo nos quieren enviar a través de ese virus de reciente aparición que se extiende por el mundo. Tal vez nos esté pidiendo recogernos un poco más, aprender a cuidarnos y cuidar del planeta, ejercer la solidaridad, aprovechar mejor los recursos, evitar el desperdicio.

Quizás nos esté mostrando que el tiempo en familia, además de importante y necesario, resulta entretenido. Que volver a sentarnos en torno a la mesa a contar historias y compartir inquietudes es un ejercicio renovador. Y, de paso, nos está preguntando día tras día cuáles son y cuáles deben ser nuestras prioridades.

Tal vez nos esté lanzando enormes retos para la creatividad: ¿qué preparar con lo que tengo hoy en la alacena? ¿Cómo entretener a puerta cerrada a unos niños que están acostumbrados a correr al aire libre?

A veces parecería como si la vida hubiera entrado en modo de reposo, como si alguien la hubiera puesto en pausa. Tal vez, simplemente, nos estén proponiendo vivirla de otra manera. Salirnos de lo archiconocido y descubrir nuevas dimensiones.

Fernando Quiroz
@quirozfquiroz

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