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Días tan largos

Días tan largos

Fue larga la espera por la vacuna. Ahora son largos los días que faltan para la inmunidad de rebaño.

21 de junio 2021 , 09:25 p. m.

No hace falta acudir a las complejas explicaciones de la teoría de la relatividad para entender que el tiempo no transcurre siempre a la misma velocidad. Avanzan lentamente los días del gozo y parecen eternos los de la desdicha. Una semana en la playa se esfuma pronto, mientras que siete días de exámenes finales se extienden como el caucho. Las horas del amor transcurren más de prisa que las del desdén. Una hora en el paraíso –¡en alguno de los tantos paraísos!– resulta poca cosa, mientras que un minuto en el infierno –y no hace falta imaginar castigos divinos– parece perpetuo.

“Cuán presto se va el placer...”, decía Jorge Manrique en las Coplas a la muerte de su padre, uno de los poemas más bellos y más profundos de la lengua castellana.

Han sido largos los meses de la pandemia. Recuerdo ahora esos primeros días, cuando el temor y los decretos nos obligaron al encierro, aunque hubiera entonces menos contagios y menos muertes que ahora. Eran tan largos que había tiempo de sobra para hacerse mil preguntas que los alargaban aún más, mientras las respuestas no llegaban. La sensación de encierro parecía insoportable y el origen nómada de la especie se alborotaba.

Eran largos, y más largos aún en la medida en que estaban adobados por la incertidumbre, por la imposibilidad de señalar un día final, un día a partir del cual la historia volvería a ser como aquella que conocíamos, como aquella a la que nos acostumbramos.

Largos, como los días de las protestas, como las madrugadas en las que no se sabía cuántos más habían caído por los excesos y la barbarie.

Eran largos, dije, en tiempo pasado, porque hemos encontrado mecanismos de escape, porque de vez en cuando hemos burlado las restricciones, porque hemos logrado mantener encendida la llama de la ilusión, porque hemos aprendido a celebrar la vida de otras maneras... Pero no significa que sean breves ni pasajeros estos días del presente que vivimos, estos días en que nos vamos a la cama con cifras de espanto sobre el contagio.

Fue larga la espera por la vacuna, pero llegó. Y largos los días que faltan para alcanzar la llamada inmunidad de rebaño. Han sido largos los días de este gobierno, y larguísimos –la eternidad parece corta– los que faltan para terminar uno de los más lamentables cuatrienios de nuestra historia política. Que ojalá fuera menos política.

Fernando Quiroz@quirozfquiroz

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