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Amábamos el idioma

Amábamos el idioma

El idioma ha dejado de ser ese tesoro que hace algún tiempo cuidábamos con tanto esmero.

26 de abril 2021 , 09:25 p. m.

Basta con leer las noticias, basta con oír las noticias: es evidente que el idioma ha dejado de ser ese tesoro que hace algún tiempo cuidábamos con tanto esmero, ese recurso al que tratábamos con enorme respeto.

Me refiero al periodismo, que tanto ha cambiado en las dos últimas décadas –no digo que sea mejor, no digo que sea peor, sencillamente es diferente, muy diferente–, pero que sigue trabajando con la materia prima de la palabra, a la cual, por lo tanto, no debería dejar de rendirle culto.

Quizás me haya atacado la nostalgia, pero recuerdo que en las viejas salas de redacción había pasión por aprender a dominar el lenguaje, aun a sabiendas de que es una meta en realidad difícil –siempre se duda, siempre se consulta, siempre hay espacio para aprender– y eso hacía aún más interesante el reto.

Se leía mucho. Se leía a los clásicos, se leía a los que le habían dado un giro al oficio, se leía a los que hacían lo mismo en otras latitudes: para comparar, para aprender, para tomar ideas... No hay duda: había pasión.

Leer a los grandes maestros del nuevo periodismo no era una obligación, no era un impuesto: era un placer. Y queríamos convertir las noticias en historias fascinantes.

Sabíamos que la primera de todas las responsabilidades era la de informar de manera veraz. Pero, además, nos preocupábamos por cultivar la estética, por encontrar la belleza en los juegos de palabras, por atraer al lector a través del lenguaje.

Y, aunque hoy parezca extraño e innecesario, nos gustaba poner tildes, aplicar las reglas de ortografía: tal vez, por eso, los periodistas de la vieja guardia somos esos bichos raros que cuidamos el lenguaje incluso en los mensajes de correo y de WhatsApp... porque amamos el idioma, lo cultivamos.

Por eso mismo, nos duele cuando oímos y cuando leemos tantos “habían” y tantos “demasiados” mal usados... y lamentamos que algunos narradores inventen palabras para lucirse, sin caer en la cuenta de que están maltratando el lenguaje y les están dando mal ejemplo a las nuevas generaciones.

Insisto –ya lo había dicho alguna vez– en que así como exigen exámenes del idioma inglés como requisito para el grado universitario en tantas facultades, deberían examinar el conocimiento del castellano, que es la lengua oficial. Lo digo a propósito del Día del Idioma, que acabamos de celebrar. O de ignorar.

Fernando Quiroz@quirozfquiroz

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