Inolvidable

Será imposible dejar en el olvido este año. De él hablaremos hasta donde nos alcance la memoria.

09 de noviembre 2020 , 09:25 p. m.

Un año para el olvido, decía un comentarista radial en estos días, ahora que ha entrado en la recta final este desprestigiado 2020, lo cual no significa que se asome algún rayo de luz del otro lado del túnel de la pandemia.

Mientras el hombre de voz profunda insistía en el deseo de pasar pronto esta página –clamor al que casi todos nos unimos, con la excepción notable de aquellos que fabrican tapabocas o los científicos que han asumido el mal como un desafío de dimensiones inversamente proporcionales al tamaño del virus–, mientras hacía votos por avanzar pronto hacia el último día del calendario, pensaba en la profundidad de esa palabra que el locutor pretendía invocar: ‘olvido’. Y pensaba en tantos momentos y tantas incomodidades y tantos dolores que al querer olvidar traemos de manera inevitable al cajón de los recuerdos. O los encerramos allí hasta algún día lejano en el que lo abramos a propósito o por casualidad.

Porque está el olvido tan ligado a la memoria como la muerte a la vida. Y de ella se alimenta. Y allí reside por tiempo indefinido –en la memoria misma– como una posibilidad, como un anhelo, mientras tiene la capacidad de convertirse en un remedio, si es que algún día lo logra.

Pero son precisamente años como 2020, y capítulos de la historia como este, que, al parecer, nadie tenía en sus cuentas ni en sus más atrevidos pronósticos, los que alimentan con más fuerza la memoria. Son estos episodios y estas vivencias de los cuales más le gusta alimentarse. Por insólitos, por inesperados, por atípicos. Porque, cuando la vida se pueda ver en perspectiva y haya quedado dibujada casi toda en un gran telón, llamarán la atención de manera especial precisamente los momentos que se salen de la monotonía de grises.

Así sucede con los años de la guerra, con los tiempos de aventura, con los momentos de especial zozobra, con los viajes fascinantes, con las quiebras dolorosas, con la llegada de nuevos seres o la pérdida de los más cercanos: marcan una época y opacan casi todo lo demás.

Será imposible dejar en el olvido este año que se asoma al final. De él hablaremos hasta donde nos alcance la memoria. Y muchos de los detalles con los que adornemos los relatos, pasado el tiempo, probablemente no los estemos viviendo ahora, sino que lleguen por cuenta de la imaginación. Como si acaso hiciera falta.

Fernando Quiroz@quirozfquiroz

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