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Antes de la contienda

Antes de la contienda

Esta Navidad permitirá el reencuentro de muchos familiares y amigos que han estado separados.

06 de diciembre 2021 , 08:00 p. m.

Ahora recuerdo cómo se añoraban en la infancia las vacaciones de fin de año: la posibilidad de volver a ver a la abuela y a esos tíos que vivían lejos, de armar paseos con los primos, de descender de la altura bogotana a la orilla del mar, de probar de nuevo algunos de esos platos que solo se preparaban en diciembre...

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Afortunada e inevitablemente, apenas aparece diciembre en el calendario, el ánimo cambia de estado. Se alborota la nostalgia, es cierto, que a veces se convierte en dolor por aquellos que ya no están, pero así mismo se ensancha el corazón y se abren las puertas del gozo. El consumismo y la publicidad han hecho su trabajo para multiplicar las ventas y darle un énfasis comercial a la fiesta, pero en todo caso en diciembre aumenta la posibilidad de disfrutar con aquellas cosas que –como en la canción– ni se compran ni se venden.

Más allá de cualquier consideración religiosa, la época de Navidad ha representado la oportunidad de reflexionar, de establecer compromisos privados para ser mejores personas, de compartir lo que se tiene con aquellos que no tienen.

No obstante la amenaza de la variante ómicron del coronavirus, esta Navidad permitirá el reencuentro de muchos familiares y amigos que han estado separados durante casi dos años por la pandemia. Y no hay duda de que para los colombianos significará un tiempo de paz antes de los enfrentamientos, las zancadillas y la mala leche de la contienda electoral que se tomará los primeros meses del próximo año.

Por cierto, bien valdría la pena entender que las próximas elecciones presidenciales son definitivas para un país tan maltratado, tan ultrajado y tan engañado por los políticos como el nuestro. Que estas consideraciones ojalá formen parte de los momentos de contemplación de este fin de año. En 2022, Colombia necesita electores responsables.

* * * *
Profunda, valiente y oportuna. Así es la nueva canción de Alfonso Espriella, ¿Quién nos salva de los buenos?, una genialidad desde el título. La voz encantadora de Espriella alterna con frases de Pepe Mojica en las que el expresidente uruguayo invita a desterrar el odio del corazón. Esta canción escapa –y, por supuesto, va mucho más allá– de los estribillos pegajosos y las vulgaridades con ritmo a las que pretenden acostumbrarnos. Vale la pena oírla. Basta con buscarla en Spotify o YouTube.

FERNANDO QUIROZ@quirozfquiroz

(Lea todas las columnas de Fernando Quiroz en EL TIEMPO, aquí)

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