La inocentada de Dylan, Scorsese y Netflix

La inocentada de Dylan, Scorsese y Netflix

Un ingrediente satírico que permite observar con ojo crítico los diálogos de los documentales.

26 de junio 2019 , 07:00 p.m.

Mucho se ha hablado en días recientes sobre una broma muy inteligente que el cantautor Bob Dylan y el director de cine Martin Scorsese les han jugado a sus públicos respectivos, planteando una reflexión sobre el enorme culto a la personalidad que generaciones enteras han rendido a sus artistas de cabecera.

Todo comenzó hace algunos meses, cuando el gigante Netflix anunció una nueva colaboración entre Dylan y Scorsese, quienes ya habían trabajado juntos en un documental sobre los primeros años de carrera de Dylan (ver ‘With No Direction Home’, 2005). Esta vez se trataba de una historia sobre la gira ‘Rolling Thunder Revue’, que el cantante norteamericano ofreció de la mano de un grupo de notables artistas y poetas entre 1975 y 1976.

La película que Scorsese había anunciado como ‘una historia de Bob Dylan’ —y que muchos habíamos asumido que se trataba de un documental— merece ser vista, y revista. En gran parte porque es invaluable su inusual acceso a archivos de video y audio que llevaban más de cuarenta años dentro de cajones. Ahora han sido restaurados y digitalizados por Scorsese y su resultado es conmovedor: la historia de la gira parece una colección de relatos imposibles al ser vistos desde hoy, en tiempos de estrellas encerradas dentro de muros impenetrables para sus aficionados. ¿Cómo pudo ser posible que ese mismo cantante que había vendido millones de discos en todo el mundo fuera también el conductor del bus de su propia gira y que, incluso teniendo la popularidad suficiente para llenar estadios, prefiriera tocar en pequeños teatros de pueblos remotos de Estados Unidos?

El mismo Dylan se refiere a Van Dorp como una persona extraña y problemática, y recuerda ante las cámaras que durante la gira solía “meter sus narices más allá de lo debido”

Pero también porque la historia de Scorsese y Dylan va más allá de lo real, aun cuando lo real ya parece fantasioso. Desde el comienzo, Dylan advierte sospechosamente ante la cámara que rara vez alguien dirá la verdad si no lleva una máscara puesta. Otros participantes de la gira mítica, ya entrados en años y bien distintos a las imágenes de juventud eterna registradas en esos videos, pasan a ser entrevistados ante el lente de Scorsese. Aparecen ayudantes, realizadores y varios artistas invitados de la gira ‘Rolling Thunder Revue’, inspirada en las caravanas de los circos que paraban en cada pueblo en tiempos de antaño. Entre ellos están los músicos Ramblin’ Jack Elliott, Joan Baez, Roger McGuinn y el poeta Allen Ginsberg. ¡Menuda alineación!

Pero la mayor parte de la atención no se centra solamente en los invitados de primer nivel ni en el propio Dylan, quien desde el comienzo admite no acordarse de nada de esa gira: “Fue hace tanto tiempo que ni siquiera había nacido”, dice en medio de risas. En cambio, el foco de atención cada vez se acerca más a un curioso personaje llamado Stefan van Dorp, quien desde el comienzo alardea, sin una gota de modestia, que la idea de filmar la caravana fue suya y confiesa que Dylan había copiado su manera ‘europea’ de sostener los cigarrillos. El presumido y afortunado Van Dorp había logrado el inusual permiso de Bob Dylan para acceder a cada rincón de sus conciertos, salas de ensayo, camerinos y hoteles para registrar una película surrealista sobre la gira. Con un tono pretencioso, que no está cerca de ser inusual en ese tipo de documentales, Van Dorp reconoce haber consumido drogas alucinógenas durante esa época y se refiere a sí mismo como un tigre a quien otras especies menores, refiriéndose a otros participantes de la caravana, buscaban atacar sin posibilidades de éxito.

El mismo Dylan se refiere a Van Dorp como una persona extraña y problemática, y recuerda ante las cámaras que durante la gira solía “meter sus narices más allá de lo debido”. Incluso ofrece una revelación insólita: que los demás participantes de la caravana ‘Rolling Thunder’ se quejaban del apetito insaciable del joven director, capaz de dejar sin comida a sus compañeros en los hoteles donde se alojaban en cada ciudad. Durante todo el documental muchos nos preguntábamos quién era el tal Van Dorp del que todos hablaban y de quien nunca antes habíamos leído, aun siendo hace años aficionados a la obra de Dylan.

Fue una sorpresa enterarnos, gracias al inmediato y muy útil Internet, que el tantas veces mencionado Stefan van Dorp nunca existió y que se trataba de una inocentada —entre varias otras, les advierto— que Scorsese y Dylan les habían jugado a los espectadores de la película. Pero lejos de ser una broma vacía, se trata de un ingrediente satírico y bien pensado por los dos, que permite observar con un ojo crítico los diálogos típicos de los documentales y las entrevistas, donde muchos sobredimensionan sus recuerdos y moldean sus memorias a la medida del relato final que buscan ofrecer al público.

Dylan y Scorsese están lejos de ser los únicos en incluir la ficción intencionalmente en sus relatos sobre tiempos pasados en los que se escribió la historia. A través de la jeringonza pedante y las anécdotas pretenciosas del hambriento Van Dorp, les recuerdan a los espectadores —al menos a quienes se dan cuenta del chascarrillo fantasioso— que la memoria suele estar llena de imprecisiones, mitos y exageraciones. Aun cuando quienes los evocan son los artistas que más admiramos, no deberíamos dejar de preguntarnos siempre qué tanto de lo que leemos es cuento.

@fernandoposada_

Empodera tu conocimiento

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.