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El turbulento retorno a una ‘nueva normalidad’ de las economías

El turbulento retorno a una ‘nueva normalidad’ de las economías

La nueva normalidad no se alcanzará fácilmente y no será un retorno al statu quo, solo con más deuda

07 de octubre 2021 , 08:00 p. m.

La marcada volatilidad de los mercados financieros internacionales en el mes de septiembre puede ser el comienzo de un proceso de ajuste de las economías avanzadas a una “nueva normalidad” –después de la peor pandemia en más de cien años–.(Lea además: Política monetaria, reactivación económica y control de la inflación)

Sin que la Reserva Federal de los Estados Unidos haya reducido sus compras mensuales de US$ 120 billones de papeles públicos y privados, la tasa de interés mundial de referencia (los bonos del Tesoro a 10 años) pasó de alrededor de 1,3 a un 1,5. Aunque parezca poco, es un aumento importante en unas pocas semanas. Solo pensar que el principal comprador de papeles públicos está considerando reducir el valor de sus compras, ha producido una caída pronunciada de los precios de dichos bonos y el consecuente aumento de sus rendimientos. Anticipando que el principal comprador puede comenzar a reducir sus compras ha causado este fenómeno, ya que los inversionistas no quieren colocarse al otro lado de las acciones de los bancos centrales.

Septiembre cierra también con una caída de más del 5 por ciento en los principales índices del mercado de valores (S&P, Nasdaq y Dow Jones), después de alzas acumuladas de más del 20 por ciento en los 12 meses anteriores. Este aumento de la volatilidad es, sin contar el miedo que existe si 50 senadores republicanos americanos insisten en la máxima irresponsabilidad financiera de no eliminar o por lo menos aumentar el límite de endeudamiento del Gobierno de los Estados Unidos, lo que podría llevar a que el Gobierno no pueda servir sus deudas y honrar sus compromisos financieros después del 18 de octubre de 2021. Realmente es lamentable el comportamiento irresponsable y antidemocrático del Partido Republicano trumpista, después del déficit no financiado de la reducción masiva de impuestos del 2017 a las corporaciones y los ciudadanos más ricos del país. Para los que queremos que el presidente Biden tenga éxito, esta situación es tanto alarmante sobre el estado de la democracia como deprimente.

Una consideración importante hacia adelante respecto a la posible trayectoria de las tasas de interés de los bonos del Tesoro, que fijan el piso de todas las demás tasas en los mercados –desde el costo de los préstamos hipotecarios hasta las tasas de interés de la financiación de las tarjetas de crédito y las compras de carros a crédito– es el mayor nivel de endeudamiento del sector público, como resultado de las acciones excepcionales para responder a la pandemia, así como las mayores deudas de las empresas. A mayor endeudamiento, mayor temor de un rápido aumento de las tasas de interés, que irá a empeorar los elevados déficits fiscales por un mayor costo del servicio de la deuda, así como posiblemente acelerar la insolvencia de empresas con elevados niveles de endeudamiento.

Hay elementos desestabilizadores por todos lados que bien pueden tener consecuencias graves a corto plazo y catastróficas a mediano.

A esta compleja situación en Occidente se suma la posible crisis del sector de la vivienda en China, si se maneja mal la crisis de la gigantesca empresa privada de construcción Evergrande y su enorme deuda, doméstica e internacional, de US$ 300 billones. De cualquier forma, uno de los motores del rápido crecimiento de China tendrá que operar a media marcha, ya que existe un problema generalizado en el sector de la construcción de vivienda que representa más de una cuarta parte de su economía.

Como lo vimos con el covid-19, lo que pasa en China no se queda en China, y ya el cambio de expectativas de crecimiento ha derrumbado los precios del acero y el cobre. A esta situación se podría sumar una crisis energética en la segunda economía más grande del mundo, o verse acorralada entre quemar más carbón doméstico de pésima calidad o continuar atenuando los problemas del calentamiento global.

Para las economías emergentes, el aumento de las tasas de interés en los países avanzados solo agravará sus dificultades, desde un más oneroso servicio de sus deudas externas, pasando por una salida masiva de capitales y un colapso de las tasas de cambio de sus monedas contra el dólar de los Estados Unidos, exacerbando la inflación importada por el aumento de los precios de importación de los alimentos, entre otros.

De todo esto resulta que la “nueva normalidad” no se alcanzará fácilmente y no será un retorno al statu quo ex-ante (anterior), pero solo con más deuda pública. Hay elementos desestabilizadores por todos lados que bien pueden tener consecuencias graves a corto plazo y catastróficas a mediano y largo plazo si no podemos atender la amenaza climática que, en mi opinión, bien puede llevar a hambrunas nunca vistas y movimientos migratorios extremos. No queremos que esa sea la “nueva normalidad”. Ojala esta visión pesimista no se dé.

FERNANDO MONTES NEGRET

(Lea todas las columnas de Fernando Montes Negret en EL TIEMPO, aquí)

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