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¿Cómo explicar el crecimiento económico?

¿Cómo explicar el crecimiento económico?

Existe un paradigma basado en la innovación y difusión y protección del conocimiento.

13 de septiembre 2021 , 08:00 p. m.

Lo primero es escoger una ‘métrica’ que nos permita, aunque imperfectamente, hacer comparaciones en el tiempo y entre países, a fin de medir progreso o estancamiento y niveles relativos de bienestar económico. Generalmente, los economistas hemos escogido el producto interno bruto per cápita o PIB per cápita.

Según este indicador, no hubo crecimiento en los primeros 1.000 años de la era cristiana y solo el PIB per cápita fue un 53 por ciento mayor entre el año 1000 y 1820, para un crecimiento lentísimo del 0,05 por ciento al año durante 820 años. De 1820 a 1870 se produce una rápida aceleración del crecimiento del PIB per cápita, primero en Inglaterra y luego en Francia, al dispararse la tasa anual de crecimiento por un factor de 10, logrando el poco impresionante crecimiento del 0,5 por ciento anual durante la primera Revolución Industrial. Entre 1950 y 1973 ya se logran tasas inusitadas de crecimiento del 3 por ciento anual en los países más desarrollados. Esta evidencia histórica pone de presente que el crecimiento económico es un fenómeno nuevo de los últimos 150 años.

Buscando explicaciones, los economistas desarrollaron el llamado ‘modelo neoclásico de crecimiento’ de Robert Solow (Premio Nobel de Economía de 1987), en el cual el crecimiento se explica con base en la acumulación de capital fondeado por un aumento del ahorro agregado. El problema que surge es la existencia de rendimientos decrecientes, ya que la acumulación cada vez mayor de, por ejemplo, maquinaria, no se traduce en aumentos crecientes o ni siquiera constantes del PIB, sino que lleva a reducciones marginales en el producto.

Así, los modelos que buscan explicar el crecimiento del PIB vía la acumulación del trabajo y del capital no son capaces de dar una explicación completa, dejando un residuo importante por explicar, denominado la productividad total de los factores (TFP, por su sigla en inglés), que mide el grado de ignorancia sobre los factores que faltan para poder dar una explicación más completa. Es allí donde surge un nuevo paradigma basado en la innovación y difusión y protección del conocimiento, y el paradigma de la ‘creación destructiva’ del economista austriaco Joseph Schumpeter en su monumental obra Capitalismo, socialismo y democracia (publicado en 1950).

El elemento central de Schumpeter es el ciclo constante de innovaciones tecnológicas y el intenso conflicto entre los innovadores de ayer —que quieren proteger sus rentas y bloquear el surgimiento y la entrada al mercado de nuevas innovaciones que harán obsoletos sus productos— y la aparición de nuevos avances tecnológicos e innovaciones que luchan por lanzar sus productos e ideas que pueden alterar en forma dramática el statu quo en muchas industrias. Es la victoria de los nuevos innovadores lo que explica los determinantes de largo plazo del rápido crecimiento económico y la mejora de los estándares de vida de los países industrializados.

Schumpeter, como Marx, era pesimista acerca del progreso de las economías capitalistas, ya que concluía que las firmas oligopólicas o monopólicas establecidas serían capaces de bloquear la entrada y adopción de las nuevas innovaciones, reduciendo la competencia y el progreso tecnológico, lo que llevaría finalmente al estancamiento y eventual triunfo de modelos socialistas de organización. 70 años después el paradigma de Schumpeter describe muy bien lo que ocurre hoy en la economía americana con los aumentos en la concentración y la ‘trinca’ entre políticos y monopolistas como Facebook, Google, etc. que buscan adquirir nuevas empresas y tecnologías innovadoras que pueden amenazar su control monopólico. Sin embargo, la proposición fundamental de Schumpeter es la estrecha correlación entre el aumento del PIB per cápita, el aumento en el número de patentes, con los aumentos en la productividad y el bienestar económico.

Hay una estrecha correlación entre el aumento del PIB per cápita, el aumento en el número de patentes, con los aumentos en la productividad y el bienestar económico.

La importancia de este nuevo paradigma dinámico la explica en forma magistral el profesor Aghion en un interesantísimo libro The Power of Creative Destruction: Economic Upheaval and the Wealth of Nations, Harvard, 2021. Aghion analiza tres aparentes contradicciones en el modelo schumpeteriano:

1) El impacto de un aumento de la competencia sobre las innovaciones, ya que lo primero reduciría las rentas y podría desestimular la adopción de nuevas innovaciones. La explicación radica en el impacto diferencial de la competencia sobre firmas que se encuentran en o cerca de la frontera del conocimiento, para las cuales la competencia las obliga a invertir más en R&D e innovar o perecer, mientras que firmas lejos de dicha frontera se verán desestimuladas por la competencia. Sin embargo, el balance resulta positivo.

2) La protección de la propiedad intelectual como incentivo a innovar (al generar futuras rentas), pero también como barrera para la aparición de nuevas innovaciones. Un delicado equilibrio requiere que la protección de la propiedad intelectual esté acotada en el tiempo, sin abandonar políticas procompetencia.

3) La aparente ausencia de incrementos en la productividad luego de la revolución tecnológica de la informática y el internet. Aquí señala que existe un rezago hasta que innovaciones secundarias llevan a aumentos en la productividad y a un nuevo ciclo de creación destructiva.

El libro analiza las políticas públicas, incluyendo una visión positiva de políticas industriales bien gestionadas, donde el Estado financia investigación básica y comparte el riesgo de entrada de innovadores que deben asumir elevados costos fijos de entrada. Un “Estado asegurador” comparte los costos que genera la conmoción (disruption) y desajustes sobre las empresas y los trabajadores del proceso de creación destructiva. La respuesta a los problemas sociales de hoy no es abolir el capitalismo, sino buscar un mejor capitalismo donde se pueda controlar el poder de la creación destructiva de Schumpeter que ha elevado el bienestar en los últimos 150 años.

La crítica que se hace a este excelente libro (The Economist, How Schumpeter Would View the Economy Today”, 22 de abril 22 de 2021) es la de ser quizá excesivamente ambicioso. Sin embargo, analiza magistralmente el progreso económico, dando pie para ser más optimista sobre el futuro.

FERNANDO MONTES
*/ Economista financiero (ver https://FMNEconomia).

(Lea todas las columnas de Fernando Montes en EL TIEMPO, aquí)

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