¿Cómo enfrentar el impacto de la pandemia en el sector empresarial?

¿Cómo enfrentar el impacto de la pandemia en el sector empresarial?

Ayudar a la recuperación del sector, en particular a la pequeña y mediana empresa, es prioridad.

29 de enero 2021 , 04:36 p. m.

La pandemia causada por coronavirus ha tenido un impacto severo en todos los agentes económicos (consumidores, empresarios, trabajadores, inversionistas, etc.), así como en todas las variables económicas (PIB, deuda pública, recaudos tributarios y gastos de los gobiernos centrales y subnacionales). Ayudar a la recuperación del sector empresarial, en particular a la pequeña y mediana empresa, es una tarea prioritaria, aun antes de que se logre controlar la crisis de la salud pública mediante un programa masivo de vacunación.

El primer paso requiere que los gobiernos adopten una estrategia de mediano y largo plazo para enfrentar la crisis de solvencia de las empresas, dirigida a maximizar el impacto en el empleo y minimizar el costo fiscal de los apoyos que se ofrezcan, y a la vez evitar que la crisis de solvencia se extienda al sector financiero.

En la mayoría de los países, el apoyo inicial se ha concentrado en tratar de preservar empleos a través de ayuda directa y apoyos de liquidez, vía transferencias fiscales directas, garantías del gobierno y créditos bancarios (que en ocasiones han elevado a niveles insostenibles los índices de endeudamiento de las empresas). La enorme incertidumbre acerca de la evolución y duración de la pandemia ha hecho muy difícil calibrar la cuantía y la duración de los apoyos, pero la prolongación de la crisis nos está abocando a enfrentar un problema mayor de insolvencia empresarial, en la medida en que la acumulación de pérdidas ha erosionado, en algunos casos completamente, el capital de las empresas.

La incertidumbre ha llevado a las autoridades a dar ‘palos de ciego’, agotando la capacidad financiera del Estado, y, en medio de la confusión, ha hecho casi inevitable una mala asignación de sus recursos limitados al no poderse distinguir los cambios permanentes de los temporales, y en esa ‘espesa neblina’ no se pueden distinguir entre cuáles empresas son viables en el largo plazo y cómo dirigir apoyos a aquellas que lo necesiten (targeting), sin incurrir en salvatajes de empresas que no tienen futuro. Es decir, es una lucha entre permitir que las fuerzas del mercado actúen, dejando que empresas no viables quiebren, dirigiendo las ayudas a los trabajadores que pierdan sus empleos, en vez de tratar de apoyar ‘barriles sin fondo’ y sin viabilidad económica y simplemente rescatar a accionistas bien conectados y con capacidad de presionar al Estado para emprender rescates a la postre infructuosos.

Siempre existe la tentación de tratar de volver al estado inicial, prepandemia, cuando la realidad económica ha cambiado en forma drástica. No es posible, ni deseable, tratar de preservar el statu quo, sino que se debe pensar fría y estratégicamente, mirando al futuro y al mediano y largo plazo.

El Grupo de los 30 ha publicado un estudio de gran importancia —bajo la dirección de dos de los banqueros centrales más importantes (Mario Draghi, exgobernador del ECB, y Raghuram Rajan, exgobernador del RBI y ex economista jefe del FMI)— en el que sintetiza las recomendaciones en 10 principios básicos para pensar estratégicamente sobre la renovación, no rescate, del sector empresarial (Reviving and Restructuring the Corporate Sector post-Covid, diciembre 2020). El reporte, además de ofrecer estos principios como guía para el diseño de una política de acción estatal, examina herramientas potenciales con las cuales responder, así como un marco de decisión para diferentes actores en jurisdicciones específicas.

Los 10 principios claves se agrupan en tres criterios rectores prioritarios:

1. Enfocarse en la salud de largo plazo del sector empresarial, con énfasis en factores estructurales y en cómo enfrentar la insolvencia.

2. Evaluar el uso más productivo de los apoyos, dirigiéndolos a maximizar la recuperación económica, utilizando la experiencia y el conocimiento del sector privado para evaluar la viabilidad de las empresas y evitar una selección adversa.

3. Evitar daños colaterales de las medidas de política, en particular, preservar la solvencia y capacidad de prestar de los bancos.

En forma escueta, los 10 principios son:

1. Abordar inmediatamente el problema de solvencia de las empresas, evitando, en lo posible, un número masivo de quiebras, pero también de firmas ‘zombi’.

2. Dirigir en forma enfocada los apoyos del Estado, dejando a los accionistas de las empresas la tarea de absorción de la mayoría de las pérdidas. De nuevo, no a los rescates injustificados de empresas.

3. Adaptarse a las nuevas realidades del mercado y no tratar de preservar las empresas o estructuras de la prepandemia. No se debe impedir el curso de la ‘destrucción creativa’ de Schumpeter.

4. El Gobierno debe intervenir para enfrentar las fallas de mercado, incluidos los obstáculos para financiar a las pymes e impedir un colapso de la inversión.

5. Apoyarse en el sector privado, alinear adecuadamente los incentivos y no tratar de que sea el Estado el que decida todo.

6. Lograr un equilibrio entre los objetivos de política y las medidas públicas de apoyo, por ejemplo, dar prioridad a la economía verde y la digitalización.

7. Minimizar los riesgos y maximizar el potencial de ganancia del apoyo que, en últimas, ofrecen los contribuyentes, incluyendo exigir participación para el Estado en las utilidades futuras de las empresas.

8. Tener conciencia de los riesgos morales, sin ignorar los objetivos fundamentales que se traducen en no a los rescates de empresas sobreendeudadas y no viables, si bien es posible la reestructuración financiera como condición para otorgar nuevos apoyos, distribuyendo las pérdidas entre accionistas y acreedores.

9. Calibrar correctamente los tiempos y la duración de las intervenciones, lo que requiere mantener los principios, pero también con la flexibilidad necesaria en un ambiente muy incierto.

10. Anticipar el contagio potencial sobre el sector financiero con el aumento de los créditos fallidos y no presionar a los bancos a hacer nuevos malos préstamos.

Fernando Montes Negret
Economista financiero

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