Viaje a Comala

Viaje a Comala

El nombre de Comala lo conocimos a partir de la lectura de la novela 'Pedro Páramo', de Juan Rulfo.

23 de marzo 2020 , 11:50 p.m.

Comala era un pueblo imaginario, inventado por el escritor mexicano, por donde deambulaban los muertos.

Lo que algunos lectores de Rulfo desconocíamos es que Comala existe en la vida real, y el viajero puede caminar por sus calles empedradas, sentir la canícula seca y ardiente, y escuchar el silencio, que tanto amó el escritor jalisciense en su universo literario.

La travesía comenzó en ciudad de México, en el marco de la Feria del libro Palacio de Minería, cuyo estado invitado fue Colima y donde, en compañía de los escritores Guillermina Cuevas y Patricio Eufracio Solano, presentamos el libro 'De Comala a Macondo', publicado por la editorial de la Universidad del Valle.

En medio del pánico que comenzaba a producir el coronavirus, que me llevó a invocar 'El diario del año de la peste' de Daniel Defoe, partimos hacia el Pacífico mexicano, y allí descubrimos la pequeña población de Comala, con sus casas blancas, sus calles empedradas y sus personajes taciturnos.

En Comala aún se puede escuchar el eco y sentir las voces de los personajes de Rulfo, que vienen del inframundo.

Rulfo nunca quiso decir exactamente dónde había nacido. Su registro de nacimiento figura en Sayula, Jalisco, pero algunos biógrafos aseguran que había nacido en el mismo pueblo de Comala. Lo cierto es que el escritor nació en la región de ‘Jaliscoliman’, como hoy se le llama a los estados vecinos de Jalisco y Colima.

Continuamos rodando por la región de Jalisco, bajo el mando del médico Julián Ríos, y nos topamos con Contla, la Media Luna y San Gabriel, pueblos que cita Rulfo en su obra y que hacen parte del México profundo.

En Zapotlán, hoy Ciudad Guzmán, nos recibe el hijo y biógrafo de Juan José Arreola, Orso Arreola.

Desde la casa taller, que fue la última morada del autor de 'Confabulario real', podemos divisar la región geográfica de Rulfo.

“Arreola y Rulfo fueron grandes amigos y pertenecieron a la misma región”, afirma Orso.

A la salida preguntamos a un indio por el coronavirus, y nos dice en su lengua que el mejor remedio contra la pandemia, que hoy amenaza al mundo, es el mezcal.

Bebemos mezcal por si las moscas. En el viaje de regreso no dejan de pasar por mi memoria las imágenes de la peste negra, que en la Edad Media mató a la tercera parte de la población.

Como Penélope, regreso a casa con mi mujer, confiando en que la humanidad, hoy más que nunca, tiene que ser solidaria y acatar la orden de aislamiento social.

FABIO MARTÍNEZ
www.fabiomartinezescritor.com

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