Pandemia con salsa y control

Pandemia con salsa y control

Urge que integren a los artistas al plan de reactivación económica con las medidas de bioseguridad.

13 de julio 2020 , 09:25 p.m.

Vivo en una ciudad musical donde el arte de mover el esqueleto hace parte de la vida cotidiana de sus habitantes.

Esta sana expansión del espíritu se remonta a la época gloriosa de mis siete tías, quienes, con su alegría y la espontaneidad que las caracterizaba, acostumbraban a programar sus bailes de cuota y ‘aguaelulos’ en la colina de San Antonio, y todos los viernes, sin falta, hacían presencia en las discotecas el Séptimo Cielo, Honka Monka y Agapito de Juanchito.

Después de la pandemia del covid-19, esta rica tradición popular es una de las más afectadas en la ciudad de Cali. Así como están afectados y al borde del cierre las compañías de baile Delirio, Ensálsate, el cabaret de El Mulato, las escuelas de salsa, el Museo Jairo Varela, el Museo de la Salsa y la Orquesta Filarmónica de la ciudad.

La pandemia dejó paralizados a los bailarines caleños. Esta parálisis súbita, que también se ha extendido a los grupos de teatro como Esquina Latina, La Máscara y Espacio-T, nos recuerda el son homónimo de don Miguel Matamoros, que en su coro recomendaba a los impedidos y los tullidos, para que “boten la muleta y el bastón y podrán bailar el son”.

La pandemia ataca directamente el cuerpo humano, que es la materia con la que trabajan los artistas.

¿Qué hacer en una ciudad como Cali o Barranquilla, donde la música hace parte de la identidad de sus habitantes? ¿Qué hacer con las orquestas, las escuelas de baile y las compañías de teatro?

El mundo no estaba preparado para afrontar esta pandemia. En aras de defender la vida humana, la mayoría de países optaron por una medida medieval de corte draconiano.

Al cerrar el mundo, muchos renglones de la economía se vinieron abajo. Hoteles, restaurantes, compañías de aviación, empresas de transporte terrestre, agencias de turismo y, por supuesto, el mundo del arte y la cultura.

Como la cuarentena se extenderá hasta el 1.° de agosto, y lo más probable, hasta el fin de año, es urgente que el Ministerio de Cultura y las secretarías de Cultura integren a los artistas al plan de reactivación económica con las necesarias medidas de bioseguridad.

Se necesita que el país intensifique la adquisición y aplicación a gran escala de pruebas, como lo hicieron Alemania, Suecia, China y Corea, para así acortar esta cuarentena que se está prolongando demasiado.

Los dos grandes retos del país son: el combate inteligente y oportuno del covid-19, y la reactivación económica y cultural.

La cultura es vida, y podemos aprovecharla para contrarrestar el aislamiento obligatorio.

Si algo es importante para una sociedad, es la cultura que integra y construye lazos profundos entre los seres humanos.

Se necesita integrar la cultura en los barrios y en los parques, para así volver a reivindicar lo humano, que es lo que estamos perdiendo por una cuarentena prolongada.

De lo contrario terminaremos bailando con escafandra en El Habanero y, de paso, creando una sociedad pobre y menesterosa, que necesitará varios años para recuperarse.

Fabio Martínez
www.fabiomartinezescritor.com

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