Los agujeros negros del planeta

Los agujeros negros del planeta

¿Por qué, en pleno siglo XXI, se actúa de una manera despiadada contra la naturaleza?

25 de septiembre 2019 , 07:54 p.m.

Si hoy tomáramos una avioneta que planeara sobre tierra americana, se descubriría que el continente está lleno de grandes espacios desérticos devastados por la mano del hombre.

Para las culturas aborígenes, la tierra era nuestra madre sagrada, la pachamama, y se le rendía culto. En el Renacimiento era considerada como la Arcadia, de donde provenían los seres humanos, los animales y los vegetales.

Los viajeros del siglo XVIII la transitaron a lomo de mula, y descubrieron sus prodigios y maravillas. En el siglo XIX, la tierra fue objeto de estudio de los artistas que la plasmaron en sus cuadros. Hoy es vista como un lugar de saqueo que atenta contra el futuro de la humanidad.

El ejemplo doloroso que tenemos más cercano ha sido el incendio a gran escala de buena parte de la selva amazónica, provocado por manos delincuenciales, y bajo la complicidad de algunos gobiernos que han mantenido frente al medioambiente y el cambio climático una posición ambivalente.

El negocio de estos depredadores de la selva es doble. De un lado, deforestan arrasando con el bosque tropical para la extracción de la madera. Por otro lado, le roban tierra a la selva para imponer por la fuerza el negocio extensivo del ganado.

Desde que el barón Humboldt transitó por estos bellos parajes de América haciendo importantes descubrimientos geológicos, nunca antes el continente se había visto tan amenazado como en estos últimos años.

En el país, la minería está arrasando con el paisaje, envenenando ríos y convirtiendo la tierra en verdaderos agujeros negros.

El fracking, que es una práctica forzada para la extracción de hidrocarburos sobre el subsuelo, se continúa utilizando en países como Estados Unidos, Canadá y Argentina, hiriendo desde sus entrañas a la tierra y sus aguas subterráneas.

¿Por qué, en pleno siglo XXI, se actúa de una manera despiadada contra la naturaleza?

Es una paradoja de la modernidad. Mientras cada día nos jactamos de la revolución tecnológica, al mismo tiempo vivimos destruyendo nuestro ecosistema.

El cambio climático al que estamos asistiendo, y que pone en riesgo el futuro del planeta, es una consecuencia del proceso de depredación violento que hemos tenido contra nuestro planeta.

La violencia generalizada de hoy no solo se ejerce contra el ser humano, sino también se ejecuta contra los animales, los árboles, los ríos, los mares y las selvas.

Para salvar al Amazonas no son suficientes las buenas intenciones. Se necesita tener un compromiso real, para así poder detener el espíritu perverso, que hoy anima al mundo globalizado, llamado codicia.

Algunas especies de animales como las ardillas guardan nueces en sus madrigueras para el futuro. Las hormigas recolectan pequeñas hojas de árboles para alimentarse en el invierno. Los camellos tienen una reserva de grasa en sus jorobas que les sirve para alimentarse durante sus largas travesías por el desierto.

El ser humano del siglo XXI solo piensa en el presente. Lo único que lo anima es el presente, que está lleno de ambición y codicia.

Seamos como la ardilla, la hormiga y el camello, y pensemos en defender el planeta. De lo contrario, en pocos años, la tierra será un solo desierto.

www.fabiomartinezescritor.com

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