La décima pedagógica de la familia Carabalí

La décima pedagógica de la familia Carabalí

Pachín Carabalí, uno de los juglares que con sus décimas narra la historia de Tumaco.

06 de septiembre 2019 , 07:00 p.m.

Viajar al Pacífico es remontarse al pasado. Allí aún se conservan expresiones y vocablos del español antiguo de la época de la colonia, y se mantiene la décima poética, que llegó a las costas colombianas en los cancioneros españoles.

La décima, que está escrita en verso octasílabo, ha enriquecido la juglaría de la región, convirtiéndose en la expresión oral por excelencia para contar la historia de sus pueblos.

Decimeros como Benildo Castillo, Carlos ‘diablo’ Rodríguez o las cantaoras del Patía han sido un baluarte importante que ha permitido darle una continuidad a esta rica tradición que viene de don Lope de Estúñiga, Jorge Manrique y el mismo Miguel de Cervantes Saavedra.

En esta oportunidad quiero referirme a uno de los juglares que en la actualidad hace furor en Tumaco con sus décimas que narran la historia de su ciudad. Se trata de Francisco Kelly Carabalí, llamado popularmente Pachín Carabalí.

A lo largo de estos cincuenta años, los Carabalí han comprendido que la única manera de acabar con la corrupción y la violencia en el Pacífico es a través de la educación y la cultura

Hijo de doña Tulia Castro y Francisco Carabalí, Pachín nació en una familia de educadores que en 1969 fundó el colegio de Nuestra Señora de las Lajas. Justamente, en este año se cumplieron cinco décadas de fundado.

Doña Tulia Castro, quien nunca pisó una escuela Normal, fue una educadora por vocación, que tuvo la visión de crear un colegio para los niños y adolescentes de San Andrés de Tumaco.

En los años sesenta, Tumaco vivía un período de esplendor con su producción de cacao y tagua, su riqueza ictiológica y gastronómica, y su posibilidad de convertirse en un puerto internacional. Sus bellas playas del Morro y Bocagrande eran visitadas por los turistas provenientes de Cali, Popayán y Pasto.

El padre de Pachín Carabalí era un agricultor que conservó con orgullo su apellido africano, manteniendo así la senda de los Carabalí, la cual viene de la región de Calabar, en Nigeria, y se propagaron en el continente, desde La Habana, en Cuba, hasta San Andrés de Tumaco.

La décima de manglería ha sido la base de la literatura del Pacífico. De ahí vienen el poeta del mar Helcías Martán Góngora, Enrique Cabezas, Medardo Arias, Alfredo Vanín, Moro Manzi, Aníbal Arias, Hernando Revelo, Miguel Sánchez Cifuentes, Ligia Vonblon, William Vega, Nila Castillo, Lucrecia Panchano y Mónica Patricia Ossa.

A lo largo de estos cincuenta años, los Carabalí han comprendido que la única manera de acabar con la corrupción y la violencia en el Pacífico es a través de la educación y la cultura.

José ‘Chepito’ Carabalí y Jefferson Sánchez, quienes en 2017 crearon el encuentro nacional la Marea Literaria del Pacífico, saben que la formación y la cultura deben ser el eje estratégico para que Tumaco salga por fin del ‘infierno y la nieve’ a que se ha visto sometida en los últimos años.

De lo contrario, Tumaco seguirá inundada en un mar de coca y corrupción.

Nota bene: del 23 a 28 de septiembre se llevará a cabo la IV Feria del Libro de Pasto, con un homenaje a los 150 años de la publicación de libro Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne y a los escritores del Pacífico.

www.fabiomartinezescritor.com

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