George Floyd

George Floyd

El asesinato de Floyd sacó a luz la historia de racismo en Estados Unidos, que viene de años atrás.

03 de junio 2020 , 06:29 p.m.

La imagen terrible de la rodilla del oficial de la policía Derek Chauvin presionando sobre el cuello del afroamericano George Floyd hasta asfixiarlo levantó a miles de manifestantes en cincuenta ciudades de Estados Unidos, para reclamar justicia racial.

La historia del racismo en Estados Unidos lleva cuatrocientos años, y se remonta al viaje forzoso que hicieron los esclavos desde África hasta las plantaciones de algodón en el sur del país.

El primero de enero de 1863, el presidente Abraham Lincoln, durante la guerra de Secesión, decretó la proclamación de la emancipación de los esclavos. Sin embargo, algunos estados racistas como Kentucky, Misuri, Maryland y Delaware no se acogieron al decreto, y solo fue el 18 de diciembre de 1865, cuando se decretó la décima tercera enmienda a la Constitución, que la abolición de la esclavitud quedó instaurada en todo el territorio nacional.

Lincoln fue el primer presidente asesinado de los Estados Unidos.

Cien años después de la abolición de la esclavitud, en los años sesenta, surgió el movimiento por los derechos civiles, en el que se destacó el líder negro Martín Luther King, quien fue asesinado en Memphis, por un segregacionista blanco.

Estados Unidos ha sido históricamente un país violento y segregacionista.

Presidentes como Jimmy Carter, Bill Clinton y Barack Obama condenaron la violencia racial y abogaron por los derechos de los inmigrantes.

El primer presidente negro de Estados Unidos fue derrotado en las pasadas elecciones por los ‘red neck’, que mantienen un odio visceral contra los negros y los latinos. Y por los ‘wasp’, léase ‘blanco, anglo-sajón y protestante’, donde se concentra la extrema derecha norteamericana.

El asesinato de Floyd, en medio de la pandemia del covid-19, sacó a luz la historia de racismo en Estados Unidos, que viene de años atrás.

La diferencia es que ahora, con Donald Trump como presidente, el racismo, el segregacionismo y la persecución contra los hispanos se han exacerbado más que nunca.

Trump es un nacionalista purasangre que ha demostrado su odio por todo aquello que sea diferente. Su política nacionalista está llevando al país a una sin salida económica, una polarización étnica y social, y a una pérdida de confianza a nivel internacional.

Su salida en falso al tildar de terroristas a los miles de manifestantes que están protestando por el asesinato de George Floyd es una debilidad más de un presidente que nunca ha tenido el talante del estadista, y que está llevando al precipicio a la primera potencia mundial.

“No puedo respirar. Mamá, mamá”. Estas fueron las últimas palabras de George Floyd cuando aquella máquina para matar, que es el oficial Derek Chauvin, apretaba su rodilla, ante la mira impávida de sus compañeros policías.

Fabio Martínez
www.fabiomartinezescritor.com

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