El derecho a la vida

El derecho a la vida

Necesitamos que el país haga un gran pacto por la vida y por la paz. Que sea un compromiso de todos.

21 de septiembre 2020 , 09:54 p. m.

La imagen cruel de dos policías en Estados Unidos presionando contra la humanidad de George Floyd hasta causarle la muerte se repitió en Bogotá contra el cuerpo del abogado Javier Ordóñez. La diferencia está en el color de los uniformes, pero la acción, que provocó la indignación de la gente, es la misma. El abuso de la fuerza policial contra los ciudadanos.

En la noche del asesinato y al día siguiente al infausto evento, la policía reprimió la protesta social disparando contra los manifestantes. El saldo fue diez jóvenes menores de treinta años muertos, ciento cuarenta y ocho heridos entre policías y civiles, 53 CAI destruidos y daños en el comercio y el transporte masivo de TransMilenio.

En principio, la situación se quiso justificar por parte del Gobierno diciendo que la protesta social estaba infiltrada por el Eln y las disidencias de las Farc. Pero luego, ante la gravedad de los hechos y las pruebas de videos y cámaras de seguridad, el ministro de Defensa recogió su discurso anterior y concluyó que si los policías asesinaron a Ordóñez y a los diez jóvenes, era necesario abrir una investigación, y que cayera sobre ellos todo el peso de la ley.

El Congreso de la República, que por fin está saliendo de su confinamiento político, ya se está pronunciando al respecto, solicitando que se abra una investigación y se realice una reforma de la Policía Nacional.

Aquí no se trata de condenar a una institución como la Policía, que hace parte del orden constitucional de nuestro Estado de derecho. Pero sí profundizar en su misión y rol que debe cumplir con el ciudadano de a pie.

En medio de una oleada de violencia en la que los grupos al margen de la ley asesinan un líder social cada tres días, y el espectro de la masacre vuelve a nosotros como una pesadilla, es necesario contar con una policía civilista, que proteja al ciudadano y gane su confianza.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos dice en su artículo 3 que “todo individuo tiene derecho a la vida, la libertad y a la seguridad de su persona”.

Cuando el joven Ordóñez fue aprehendido por la policía y comenzaron a utilizar sobre su cuerpo la pistola ‘taser’, no había hecho nada malo, no había infringido la ley.

El derecho a la vida está íntimamente ligado al principio de la libertad del individuo. Mientras no viole ley, el ciudadano tiene la libertad de moverse por su barrio y por las calles. La libertad individual es el don más precioso de los dones, le confiaba el Quijote a Sancho Panza.

En nuestra Constitución, la protesta social y pacífica está legitimada. Por supuesto, los brotes de vandalismo que se produjeron en aquellas dos noches de terror que vivió la capital deben investigarse y castigarse con todo el peso de la ley.

Necesitamos que el país haga un gran pacto por la vida y por la paz. Que sea un compromiso de todos. Del Gobierno y sus instituciones, del Congreso, de los empresarios, de los partidos políticos y de los ciudadanos. De lo contrario, seguiremos naufragando en un mar de muertos y, por tanto, violando el derecho fundamental a la vida.

“Donde hay fuerza de hecho, se pierde cualquier derecho”, afirmaba don Miguel de Cervantes Saavedra.

FABIO MARTÍNEZ​www.fabiomartinezescritor.com

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