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‘Bendita memoria’

‘Bendita memoria’

Su autor, Aníbal Arias, es un poeta irreverente que se distanció del falso refinamiento estético.

06 de julio 2021 , 09:25 p. m.

Lo conocí en la biblioteca de la Universidad Santiago de Cali, donde fue su director por muchos años. Allí, en medio de las galerías bibliográficas, nos aconsejaba que leyéramos Suenan timbres de Luis Vidales y el Libro de las crónicas de Luis Tejada.

En uno de sus textos poéticos, Vidales escribió: “La paloma de la paz ponía huevos de víbora y había hecho su nido sobre el techo de Tartufo”. Y Tejada, quien en su momento escribió las mejores crónicas, anunció nuevos vientos para la literatura del país.

Sin embargo, habría que preguntarse: ¿qué pasó con la poesía vanguardista anunciada por Vidales? ¿Qué sucedió en Colombia para que en pleno siglo XXI se siga reproduciendo aquella poesía modernista, de falso refinamiento estético y métrica precisa, que, a decir del poeta J. M. Roca, produce un concierto interminable de bostezos?

En una de sus brillantes crónicas periodísticas, Tejada Cano afirmaba: “¡Dios me guarde de los versos perfectos!”. Y añadía: “Hay versos malos que son tan bellos”.

En Colombia, la poesía solemne y grandilocuente ha corrido paralela de la mano de la política. O mejor, de los políticos.

Valga la pena hacer este breve recorrido literario para mencionar aquí a un poeta irreverente, que desde joven se distanció del falso refinamiento estético y se situó en una poética donde el minimalismo del lenguaje, la fragmentación y el humor negro hacen parte de su universo creativo.

Me refiero a Aníbal Arias, nacido en Barbacoas, Nariño, quien acaba de publicar una selección de su poesía titulada Bendita memoria. La antología fue realizada por Nelly Echeverry y fue editada por la Red Iberoamericana de Pedagogía –Redipe–.

Poesía irreverente e iconoclasta que bebió de Vicente Huidobro y Nicanor Parra, y que en los años ochenta fue destacada por Juan Gustavo Cobo Borda en su Antología de la nueva poesía colombiana. Luego, referenciada en Poetas en abril de Luz Helena Sierra, y más tarde, en Poéticas del desastre de Julián Malatesta.

En Diez poetas colombianos, el poeta y periodista Fernando Garavito llegó a afirmar que “Arias es un innovador, que no le teme a nada”.

La pluma aguda y afilada como un cuchillo de Arias se hunde en el lenguaje para hablarnos de la patria y sus monumentos; de Cali, su ciudad de adopción, donde la geometría de los árboles nos abruma para el goce del espíritu, y la música, Hola soledad, que palpita en nuestros corazones.

He aquí, algunos ejemplos:

“A los padres de la patria / les levantan monumentos / junto a los árboles / que no demoran / las ramas en cubrirlos”, dice su poema Valiosos.

“De vos construyo / la ternura imposible / el amor /y de este tiempo / de siglos por venir”. De su poema Eternidad.

Y su arte poética:

“Amigos míos / los poetas van a morir / a pedradas (les dan duro) / les siguen los pasos aunque no los quieran / los cuelgan / los matan / para ver cuál es la trascendencia / si resucitan / si reencarnan / los poetas deben morir / hacer un sacrificio / a costa de los poetas / lastimarles / ahondarles las heridas / ellos deben morir / no importa la muerte / si es con agua / con fuego / a patadas / da igual”.

Fabio Martínez
hector.f.martinez@correounivalle.edu.co

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