¿Cómo financiar una tarifa estudiantil para el transporte público?

¿Cómo financiar una tarifa estudiantil para el transporte público?

Subsidiar el transporte a los estudiantes sería un incentivo para quienes decidan empezar su carrera

29 de mayo 2019 , 07:00 p.m.

No es fácil ser estudiante en Bogotá, entre otras cosas, por el costo del transporte público. La capital de la república es la cuarta ciudad con la tarifa más alta de transporte público en América Latina y tiene los mayores índices de deserción en el país. Pedirle al Estado que subsidie el pasaje es sencillo, pero no parece tan responsable si tenemos en cuenta el déficit del sistema que ya supera los 600.000 millones de pesos y que la empresa distrital Transmilenio S. A. posee solo el 5,5 % de la participación.

Lo anterior no significa que debamos rendirnos, sino buscar soluciones alternativas, pues actualmente el transporte público no pareciera una vía para llegar a la universidad, sino más bien una barrera. No se trata de un juego de palabras: en Bogotá, un solo pasaje en Transmilenio cuesta 2.400 pesos, mientras que los ingresos mensuales de una familia estrato 1 rondan los 828.116 pesos. Se trata de hogares con 4 o más hijos, lo que significa que si uno de ellos tiene la oportunidad de ingresar a la educación superior, su familia tendría que contribuir con el 11,5 % de sus ingresos; y que si los cuatro lograran ingresar, la familia gastaría casi la mitad de su dinero ¡solo en transporte público!

De acuerdo con las cifras del Ministerio de Educación, 48 de cada 100 jóvenes colombianos no acceden a la educación superior y otro tanto deserta debido a la carencia económica o desempleo sobreviniente de uno de los miembros del núcleo familiar.  

Ciudades como Soledad, Atlántico; Medellín y La Ceja, Antioquia, tomaron los primeros pasos para ponerse frente a esta problemática. En Medellín, por ejemplo, gracias a los aportes del Metro y los gremios de transportadores, los estudiantes reciben una tarifa diferencial para 60 viajes al mes.

¿Qué puede hacer Bogotá?

El acceso y la permanencia en la educación superior debe ser una apuesta de país y de ciudad en la que todos debemos sumar esfuerzos para conseguir que las generaciones futuras tengan mejores competencias y conocimientos que los antepasados.

¿Cómo financiar una tarifa estudiantil? Nada es gratis. El dinero siempre sale de algún lado. Exigir que el Distrito asuma el costo de dicho subsidio con presupuesto de la ciudad aumentaría el déficit del sistema y, al final del día, todos participaríamos en la financiación, pues el dinero del Estado proviene de nuestros bolsillos.

Para evitar la profundización del déficit, seguramente, se incrementarían las tarifas, lo que en el fondo implicaría que todos los usuarios del sistema que no son estudiantes ayudaran a pagar el pasaje a los que sí lo son. Alguien podría decir que podemos financiar los pasajes con crédito público, sin embargo, no olvidemos que los créditos tarde o temprano se pagan, en este caso, con los impuestos de las generaciones futuras.

La solución podría estar en vincular a quienes se benefician en mayor medida con la existencia de estudiantes en la ciudad: las universidades, los operadores y recaudadores del transporte público. No se trata solo de mejorar las condiciones de vida de sus mayores clientes actuales, sino de hacer la ciudad más atractiva para futuros estudiantes de todo el país e, incluso, de Latinoamérica. Se trata de hacer más deseables la ciudad y sus universidades e institutos para aquellos colombianos que solamente pueden costear su educación por medio de trabajos de medio tiempo. Finalmente, se trata de garantizar la permanencia de un estudiante en la carrera, asunto íntimamente ligado con los ingresos de las instituciones de educación superior.

Visto de este modo, tiene mucho sentido que participen en la financiación que permita construir una Bogotá más amable con los estudiantes y ubicada al lado de ciudades como Londres, Tokio, Melbourne, Montreal y París, que fueron calificadas en 2018 por el QS Best Student Cities como las mejores ciudades para ser estudiante. En ese punto, sería donde el Distrito podría complementar esos aportes con capital originado en el recaudo de impuestos para que tengamos algún día una Bogotá distrito estudiantil.

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